En la temporada de 1975, nació esta historia basada en experiencias reales de bailarines e intérpretes que, en cine, protagonizó Michael Douglas.
A Chorus Line se estrenó la noche del 25 de julio de 1975 en el Teatro Shubert de Broadway, Nueva York. Dirigido por Michael Bennett y con coreografía de él y de Bob Avian, el musical se convirtió rápidamente en un éxito de crítica sin precedentes.
A 50 años de aquello, sus ecos continúan vivos. No sólo eso, se festejó el cincuentenario en la mismas calles de Nueva York y en varios escenarios del mundo. En la puerta del Lincoln Center algunos de los integrantes del elenco original bailaron “One”, tema clave de la trama, acompañados de una multitud en medio de un flash mob festivo. Antonio Banderas, quien produjo y dirigió el espectáculo, sumó su homenaje en sus redes. Fue “un musical que reinventó el género y se convirtió en un ícono y una leyenda”, aseguró. Varios elencos de comedias musicales de Broadway como del West End de Londres, también dejaron constancia de la marca de esta historia de tantos ecos.
La idea de todo esto había empezado a tomar forma en enero de 1974, cuando varios bailarines de Broadway, en una especie de terapia conjunta, se reunieron para compartir las experiencias, los tropiezos, el camino que debieron recorrer para intentar ser parte de una comedia musical. Como es de imaginar, en ese entramado se cruzaron historias de vidas muy distintas que quienes habían llegado a la gran ciudad para cumplir sus sueños. Aquel encuentro fue grabado con la tecnología del momento (nada de celulares). A los organizadores les quedó claro que ahí había material muy rico para escribir un libro o tomarlo como puntapié para un obra teatral.
El bailarín, coreógrafo y director Michael Bennett había estado en la reunión en carácter de observador y terminó ocupando un rol clave para que esta historia, con algunos elementos biodramáticos, llegara al escenario. La idea de montar un espectáculo en base a esos relatos fue a parar a Nicholas Dante y James Kirwood (el también autor de Posdata. Mi gato ha muerto) quienes escribieron el texto de lo que se terminó llamando A Chorus Line. Ocho de los bailarines que habían formado parte de aquella reunión catártica se convirtieron en los integrantes del elenco de ese estreno del cual acaban de festejarse sus 50 años.
El concepto de puesta iba en contra de todo manual de estilo de las grandes comedias musicales con sus costosas producciones, despliegue escenográfico y cambios de vestuario. A Chorus Line apelaba a un escenario vacío al cual van llegando bailarines y cantantes con ansia de fama, dispuesto a cruzar la línea. Claro que, como sucede en los casting reales, no todos quedan.
El estreno de A Chorus Line, primero en una sala del off-Broadway hasta que, préstamo de un millón y medio de dólares mediante, meses más tarde, el 25 de julio de 1975, pasó al Shubert Theatre, sala histórica en donde se estrenaron grandes producciones. Aquello fue el punto de partida de esta leyenda. Inmediatamente, aquel montaje nacido en el circuito alternativo batió récord de espectadores. Con el tiempo recibió 9 premios Tony y el Pulitzer dedicado al teatro.
A Londres llegó al año siguiente. Al cine, en 1985 en una versión dirigida por Richard Attenborough en la que Michael Douglas, como Zach, estaba a cargo de las pruebas para seleccionar el elenco del cual quedan, primero, 16, hasta llegar a los protagonistas finales.
La primera versión en Buenos Aires llegó en 1980. Fue en el Teatro El Nacional con producción de Alejandro Romay y un elenco en el cual estaban Susana Agüero, Tony Lestingi, Edda Bustamante y Yeni Patiño, entre otros. En 2019, en el Teatro Maipo, Ricky Pashkus se hizo cargo de la dirección de este título legendario. En el elenco estaban Laura Conforte, Sofia Pachano, Nicolás Repetto y Gustavo Wons, entre otros. A principio de 2021, Pashkus la repuso en el Teatro Astral con los protagónicos de Roberto Peloni y Jesica Abouchian.

Del otro lado del Atlántico, en noviembre de 2019, el Teatro del Soho CaixaBank, de Málaga, estrenó su propia versión producida y dirigida por Antonio Banderas de la que formó parte, ocupando un rol central, el bailarín e intérprete argentino Juan José Marco, quien ya había trabajado en la puesta de Pashkus. Cuando estaba haciendo el casting para la obra que refleja ese momento de prueba, entrega y nervios, se encontró con que Baayork Lee, una de las que formó parte de aquel primer encuentro catártico y que integró el elenco original, estaba supervisando todo. No lo pudo creer. Fue, en cierto modo, como un juego de teatro dentro del teatro.
Esta leyenda viva de Broadway fue una de las que estuvo a cargo del gran show celebratorio que tuvo lugar en Broadway, la que integró una mesa homenaje que se realizó en The Library for the Performing Arts del cual participaron otros integrantes del elenco original: Kelly Bishop, Priscilla Lopez y Donna McKechnie; y fue la que puso ritmo y entrega en la puerta del Lincoln Center en donde se juntaron integrantes de diversas versiones, otros bailarines y fanáticos que se saben la coreografía de memoria para ser parte del flash mode de los temas “One” y “What I Did For Love”, compuestos por Marvin Hamlisch.
A Chorus Lines batió récords en Broadway: en 6137 funciones a lo largo de 15 años, 457 actores desfilaron por las ocho compañías que lo representaban, generando más de 40 millones de dólares en ganancias. Durante mucho tiempo fue el musical más longevo de la escena teatral de Nueva York.
Este fin de semana, A Chorus Line volvió a las calles de Nueva York, en donde nació hace 50 años.