Crítica / FRANCISCO, El musical del Fin del Mundo - Una demostración de cuánto puede ofrecer el teatro musical argentino cuando se reúnen creatividad, trabajo y pasión.



CRÍTICA MUSICALES BAIRES

FRANCISCO, EL MUSICAL DEL FIN DEL MUNDO **** Muy Buena

Una demostración de cuánto puede ofrecer el teatro musical argentino cuando se reúnen creatividad, trabajo y pasión.

✍️ Por Daniel Falcone

El teatro tiene esa maravillosa capacidad de sorprendernos permanentemente. Y Francisco, el Musical del Fin del Mundo fue precisamente eso: una sorpresa de las buenas, de esas que nos reconcilian con el teatro musical argentino.

En el Teatro Caras y Caretas se presenta esta ambiciosa producción que recorre la vida de Jorge Mario Bergoglio, desde su infancia en el barrio porteño de Flores hasta su llegada al Vaticano como el Papa Francisco.

Una historia atravesada por los grandes acontecimientos políticos, sociales y espirituales de nuestro país, que propone acercarse no solamente a la figura religiosa, sino también al hombre, sus conflictos, sus dudas, sus convicciones y su humanidad.

No es tarea sencilla llevar una vida de semejante dimensión al escenario.

El libro de Leo Schmit asume ese desafío, construyendo un recorrido por los momentos fundamentales de una existencia que terminó adquiriendo trascendencia mundial.

Pero uno de los grandes hallazgos del espectáculo es su música.

Nicolás Agustín Contrera Crespo firma una partitura sobresaliente, con canciones de enorme belleza, sensibilidad y una potencia dramática que acompaña y enriquece el relato.

La presencia de una importante orquesta en vivo constituye otro de los grandes atractivos de la producción. Un despliegue musical poco frecuente para las dimensiones del espectáculo y que merece ser especialmente destacado.

La puesta sorprende por su creatividad, por el tratamiento de la iluminación, por un vestuario cuidadosamente concebido y por una resolución escénica contemporánea que aporta dinamismo a la narración.

Hay pasión sobre ese escenario. Y se nota. 

Maxi Areito impecable como Bergoglio adulto. Su interpretación reúne presencia, sensibilidad y una voz extraordinaria, sosteniendo con solvencia el peso emocional del personaje.

Santiago De Luca es una verdadera revelación como Bergoglio joven. Su frescura, su entrega y sus condiciones vocales lo convierten en uno de los grandes descubrimientos de la noche.

A ellos se suma un elenco de enorme compromiso artístico: Yamila Machuca, Joaquín de León, Jimena Leyla Siame, Jerónimo Matías Quinteros, María Barci y Chiara Rodó, acompañados por un ensamble destacado, que aporta energía, precisión y una entrega permanente.

Las coreografías de Juan Damián Benítez aportan movimiento y energía, integrándose al relato y contribuyendo al lucimiento de un elenco que demuestra un enorme compromiso artístico.

La dirección general y puesta en escena de María Luján Zalazar constituye uno de los grandes aciertos de la producción. Una propuesta creativa y dinámica que consigue abordar una historia compleja con sensibilidad y sentido teatral.

Lo más valioso es que Francisco no necesita apoyarse exclusivamente en la importancia histórica de su protagonista. Encuentra en la música, en sus intérpretes y en la construcción teatral razones suficientes para sostener el interés del espectador.

El espectáculo consigue emocionar sin renunciar a su dimensión artística, abordando una historia profundamente vinculada con la identidad argentina y proyectada hacia el mundo.

Resulta estimulante encontrar una nueva creación nacional que apuesta por una partitura original, una orquesta en vivo, un elenco de grandes voces y una puesta de semejante compromiso.

Porque nuestro teatro musical necesita precisamente eso: nuevas historias, nuevos compositores, nuevas propuestas y artistas capaces de llevarlas adelante con talento y convicción.

⭐ MUY BUENA — ★★★★

📍 Teatro Caras y Caretas — Buenos Aires - Sábado 21.00 hs

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