Historia del Teatro Musical Argentino EL HIJO DEL FIN DEL MUNDO

 


EL HIJO DEL FIN DEL MUNDO, UNA FÁBULA MUSICAL ENTRE EL ABSURDO Y LA POESÍA

En 2012, el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas recibió El hijo del fin del mundo, una particular propuesta del teatro musical argentino que se presentó como una “absurda fábula musical”, con libro, música y dirección de Lautaro Metral.

La obra cuenta la historia de Duilio Vázquez y su casa vagabunda, quienes, acompañados por Hortensia, Perro y Gato, atraviesan las geografías de un mundo extraño en busca de un lugar donde detenerse, vivir y echar raíces. En ese recorrido aparece el Loco de los Médanos, convertido en brújula de una nave que lleva consigo simientes, especies y verdades amenazadas por un universo que parece secarse.

La llegada de Renzo, el forastero, un actor que escapa de una obra de teatro, cambia el rumbo de la historia y pone en crisis todo aquello que hasta entonces parecía cierto. La realidad comienza a desmoronarse y el final se vuelve inevitable. Pero El hijo del fin del mundo encuentra precisamente allí el corazón de su propuesta: preguntarse qué existe después de un final y si los conceptos de principio y fin no son, en definitiva, convenciones creadas frente al temor de que todo termine.

Mientras el mundo se pregunta por su destino, Hortensia atraviesa silenciosamente su propia transformación: cambia su plumaje, se renueva y vuelve a nacer. Esa imagen sintetiza buena parte del espíritu de una obra que, entre el humor, el absurdo, la música y la poesía, habla sobre la supervivencia, la búsqueda de un hogar y la posibilidad permanente de volver a empezar.

El elenco estuvo integrado por Lionel Arostegui, Leandro Bassano, Mar Mediavilla y Renzo Morelli, acompañados musicalmente por David Sosa, Andre Sousak y Florencia Vazques. Sosa tuvo además a su cargo la dirección musical, mientras que María Fernanda Provenzano realizó la coreografía y Maria Eugenia Brandulo, la escenografía. El equipo se completó con Lula Rojo en asistencia de escenografía, Lionel Arostegui en asistencia de dirección, Maximiliano Bartfeld en producción ejecutiva y Florencia Ravera como jefa de escenario.

Con la creación integral de Lautaro Metral como eje, El hijo del fin del mundo dejó en el Rojas una experiencia singular dentro del musical independiente de 2012: una fábula que imaginaba el fin no necesariamente como una despedida, sino como el lugar desde donde todo puede volver a nacer.

HISTORIA DEL TEATRO MUSICAL ARGENTINO — MUSICALES BAIRES