Sweeney Todd es un personaje de ficción contado como un relato de terror, muy bien reflejado en el musical teatral que escribió Stephen Sondheim,
La acción arranca con “La balada de Sweeney Todd” que va apareciendo a lo largo de la obra y en el epílogo.
La historia fue pasando de generación en generación y sufriendo cambios con el paso del tiempo en función de quien la iba haciendo suya, mientras unos cifran el original en unos versos del valenciano Jaume Roig publicados en 1460 bajo el título de Espill (Espejo), la mayoría remite a la publicación por capítulos en un diario en 1846 bajo el título de The string of pearls: A romance, en el que un marino investigando la desaparición de un marinero amigo suyo, al que se vió por última vez en la barbería de Sweeney Todd a la que se dirigia para visitar a su amada Joanna, descubrió el horror de la barbería y la fosa común de víctimas en los sótanos de la pastelería.
Otros hallan referencias al tema en la novela de Charles Dickens escrita en 1843 Martin Chuzzlewit, que nos habla de un personaje que daba gracias por no dejarse llevar por el mal, como otra gente que había montado la que define como una “pastelería para caníbales”, y también está la historia The Tell Tale publicada en 1824 que nos presenta a un barbero y peluquero que vivía en la calle Harper de Paris y rebanaba el cuello de sus clientes para quitarles sus objetos de valor, deshaciéndose de los cuerpos llevándolos a una pastelería de su misma calle, donde fabricaban pasteles de carne humana que vendían a su clientela.
Los ingleses llegaron a “situar” la barbería en el numero 186 de la calle Fleet, cerca de la iglesia de St. Dunstan, que se comunicaba con la pastelería de la Sra. Lovett por un túnel subterráneo.
Otros asignaron a la barbería una silla giratoria que precipitaba a las víctimas al sótano donde morían con el cuello roto por la caída, dando a Todd el mérito de rematar al cliente que sobrevivía, con un tajo certero de su navaja barbera.
En 1959 Malcom Arnold el famoso compositor británico de música para películas como El puente sobre el río Kwai, Nueve horas de terror, El león o Cuando el viento silba, escribió un ballet ambientado en la historia de Sweeney Todd. También se han hecho varias versiones para cine y televisión, si bien la adaptación más famosa es la del musical de Sondheim que nos ocupa.
Christopher Bond escribió en 1970 una obra con el título de Sweeney Todd: El barbero demoníaco de la calle Fleet, que aportaba nuevos elementos con ciertas reminiscencias a la historia de El conde de Montecristo de Alejandro Dumas, pero que de alguna forma justificaban el comportamiento del barbero asesino, movido por la venganza contra el Juez Turpin que enamorado de la mujer del barbero, arrestó a Todd enviándolo a cadena perpetua a Australia, hasta que pudo escapar y volver para vengarse, recuperar su mujer y su vida. Este giro en la historia fue lo que convenció a Stephen Sondheim a acometer la idea de convertirlo en musical, ya que el tema le gustaba pero no terminaba de encontrar sentido a tanto acto macabro.
Ahora hablemos de esta versión de Sweeney Todd en el Teatro Santa María.
La puesta es de una creativa e inspirada sencillez que no desdibujo en absoluta a la gran obra.
El verdadero hecho creativo no es cuando hay una gran producción, esto traducido a la cotideaneidad significa inversión, sino cuando no la hay y se eligió una obra importante, donde el teatro para representarla no es de los de gran técnica,
Estos serían obstáculos insalvables para un musical, pero cuando hay un grupo que piensa y resuelve los inconvenientes y con inspiración, ganas y entrega, todo puede llegar a un puerto inimaginable y esto es lo que pasa en Sweeney Todd.
Con una estructura armada de manera ideal para la puesta, la escenografía divide en 2 planos la escen., Sweeney pide mucha actividad escénica y esta dividida en múltiples escenas y cambios permanentes y todo fue resuelto con talento.
Si bien no tiene orquesta en vivo, porque esta obra o es para un gran conjunto que sería imposible para un off o una pista, pero no una cualquiera, una bien elaborada y trabajada que no tape a los intérpretes y esto sucedió.
La coreografía tiene un papel fundamental porque narra concretamente el espíritu del musical y de sus personajes creando ese ambiente opresivo y lúgubre en un destacado trabajo de Pamela Peker.
El conjunto sonó vocalmente potente y compacto, con una sonoridad oscura y dramática logró de su director vocal César Tello.
Son muy dificiles los personajes de este musical, son terroríficas sus historias y apropiarse de esos personajes no es una tarea fácil y cuando se conoce el contenido del musical uno ya está a la defensiva.
No es grato marcar lo no logrado en lo actoral o en la puesta en una crítica y es un placer enorme no tener que hacerlo y haber sido sorprendido por un grupo de artistas comprometidos y brillantes comenzando con un excelente ensamble y siguiendo por los trabajos de Lucila Louzán (Johanna), Alfredo Alesandro (Juez Turpin) y Gastón Curra (Adguacil Beadle Bamford).
Revelación los trabajos de Tomás Vila (Anthony Hope) y Nacho Battilana (Tobias Ragg) artistas completos.
Agustín Iannone como Pirelli, irreconocible bajo su máscara, vuelve a demostrar el potencial que tiene como actor y cantante, dueño de una composición afinada e impecable.
Anabella Borón como la Sra. Lovett dió a su personaje ese matiz de locura, pero capaz de atravesar momentos de ternura en su vículo con Tobías y una sensualidad desbordada con el barbero. En un gran trabajo que compuso con un siniestro humor en su actuación y en lo vocal. Solo faltó una caracterización mas rota y no tan impecable.
Emmanuel Degracia, después de años de trabajo y entrega al teatro musical, encuentra en Sweeney Todd una oportunidad que no desaprovechó.
Su composición de este personaje torturado revela el camino recorrido y le permite alcanzar una dimensión interpretativa que lo coloca en un lugar destacado dentro de la historia de este género. Una actuación que no pasa inadvertida y que confirma que la espera tuvo su recompensa.
Gran tarea de su director, Marcelo Rosa, quien en un año de intensa actividad y varias puestas demuestra en Sweeney Todd una comprensión profunda de la obra y del universo de Stephen Sondheim.
Rosa logra abordar con enorme calidad una de las tramas y partituras más complejas del teatro musical, entendiendo sus múltiples capas, su oscuridad y la particular relación entre música, personajes y drama.
Sweeney Todd es una gran sorpresa para el teatro musical argentino. Una sorpresa que merece continuar y encontrar nuevas funciones y nuevos públicos.
Porque cuando una puesta demuestra este nivel de compromiso y calidad, sería una verdadera pena que quedara solamente como una experiencia pasajera.
Daniel Falcone

