Richard Gere cumple 77 años y, detrás de una de las carreras más reconocidas de Hollywood, existe una historia ligada al teatro musical que comenzó mucho antes de su consagración cinematográfica.
Nacido el 31 de agosto de 1949 en Filadelfia, Richard Tiffany Gere construyó una extensa trayectoria como actor, pero sus primeros pasos profesionales estuvieron estrechamente relacionados con los escenarios y, especialmente, con los musicales.
Antes de convertirse en el protagonista de películas como American Gigolo, Oficial y caballero, Pretty Woman o Unfaithful, Gere pasó por Broadway y por el West End londinense.
SUS PRIMEROS PASOS EN LOS MUSICALES
Gere llegó a Nueva York a comienzos de los años 70, cuando los musicales de rock tenían una enorme presencia en la escena teatral. Él mismo recordó posteriormente que sus primeros trabajos en la ciudad fueron precisamente en musicales y que esa etapa constituyó una parte fundamental de su formación.
En 1971 integró el elenco de Soon, un musical presentado en Broadway, donde interpretó a Michael. Poco después llegó una experiencia decisiva: ** Grease **.
La base de datos oficial de Broadway, IBDB, registra a Gere dentro de la producción original de Grease, donde fue reemplazo de varios personajes masculinos y understudy de roles como Danny Zuko, Kenickie, Roger, Sonny, Vince Fontaine, Teen Angel y Johnny Casino.
Esta experiencia fue especialmente importante porque le permitió interpretar diferentes personajes y adquirir una formación escénica muy completa.
DANNY ZUKO EN LONDRES
En 1973, Gere viajó a Londres para formar parte de la producción de Grease en el West End. Allí asumió uno de los personajes centrales: Danny Zuko.
La producción se estrenó el 26 de junio de 1973 en el New London Theatre y alcanzó 236 funciones. Gere encabezó el elenco londinense como Danny.
Aquel joven actor todavía estaba lejos de convertirse en una estrella internacional. Sin embargo, el escenario musical le proporcionó una experiencia que años más tarde demostraría ser fundamental.
Gere llegó incluso a explicar que su paso por Grease fue una de las experiencias más exitosas de sus primeros años teatrales y que en Nueva York había sido understudy de prácticamente todos los personajes masculinos. Según recordó, esa situación significaba que podía salir a escena interpretando diferentes papeles, algo que consideraba un entrenamiento extraordinario.
DEL ESCENARIO A LA PANTALLA
Después de sus primeros años teatrales, Gere fue orientando progresivamente su carrera hacia el cine.
En las décadas siguientes se convirtió en uno de los grandes protagonistas de Hollywood, con títulos como Days of Heaven, American Gigolo, An Officer and a Gentleman, The Cotton Club, Pretty Woman, Sommersby, First Knight y Primal Fear.
Pero aquella formación musical no desapareció.
Treinta años después de sus primeras experiencias con los musicales, Richard Gere volvió a cantar y bailar frente a una cámara.
Y el resultado fue ** Chicago **.
CHICAGO: EL GRAN REGRESO AL MUSICAL
En 2002, Rob Marshall llevó al cine el famoso musical de John Kander, Fred Ebb y Bob Fosse.
Gere interpretó a Billy Flynn, el abogado especialista en convertir los casos criminales en grandes espectáculos mediáticos. Compartió elenco con Renée Zellweger, Catherine Zeta-Jones, Queen Latifah y John C. Reilly.
La elección de Gere sorprendió a muchos espectadores que no lo asociaban con el canto y el baile. Sin embargo, para el actor no significaba exactamente comenzar algo nuevo.
Era, en cierta manera, volver a sus raíces.
Gere ya había trabajado en musicales durante sus primeros años como actor y también tenía formación musical previa. En entrevistas recordó que Chicago representaba un regreso a aquella etapa inicial de su carrera.
EL DESAFÍO DEL TAP
Una de las grandes sorpresas de Chicago fue descubrir a Gere como bailarín.
El actor reconoció que nunca se había considerado bailarín y que el aprendizaje del tap dance fue particularmente exigente. Llegó a entrenar intensamente antes de filmar su número musical.
La presión era enorme: debía interpretar, cantar y bailar, algo muy diferente de los papeles dramáticos que habían definido buena parte de su carrera.
Finalmente, realizó su famoso número “Razzle Dazzle” como Billy Flynn.
La escena se convirtió en uno de los momentos más recordados de la película y demostró que Gere podía desenvolverse con solvencia dentro del lenguaje del musical cinematográfico.
EL PREMIO QUE CONFIRMÓ LA SORPRESA
El regreso de Gere al universo musical tuvo además un reconocimiento de enorme importancia.
Por su interpretación de Billy Flynn en Chicago, recibió el Golden Globe 2003 al Mejor Actor en una Película Musical o de Comedia.
El premio resultó especialmente significativo porque reconocía una faceta que el gran público no siempre había tenido presente: Richard Gere no era solamente una estrella romántica de Hollywood; también era un actor formado en el escenario musical.
UN ACTOR QUE VOLVIÓ A SUS RAÍCES
Después de Chicago, Gere volvió a explorar el movimiento y la danza en películas como Shall We Dance?, aunque su carrera siguió principalmente vinculada al cine dramático.
En una entrevista recordó que no tenía como objetivo regresar permanentemente a Broadway. La repetición diaria de una función teatral no era algo que estuviera buscando en ese momento de su vida. Pero tampoco descartaba completamente volver a un escenario si aparecía un proyecto verdaderamente extraordinario.
Su recorrido resulta así particularmente interesante para los amantes del teatro musical.
Richard Gere no llegó al musical desde Hollywood: llegó a Hollywood después de haber pasado por el musical.
Mucho antes de ser Edward Lewis en Pretty Woman, fue un joven actor que cantaba, bailaba y asumía diferentes personajes en Grease. Décadas después, esa experiencia volvió a aparecer en pantalla cuando se transformó en Billy Flynn para Chicago.
Y aquella vez, el mundo entero pudo descubrir algo que los espectadores teatrales de los años 70 ya conocían:
Richard Gere también sabe hacer musical.

