MI BELLA DAMA: El musical que inauguró la era de los grandes musicales en el Teatro El Nacional

 



Rosita Quintana, José Cibrián y Dringue Farías encabezaron una producción histórica del clásico de Lerner y Loewe. Después llegarían Beatriz Bonnet y Duilio Marzio en una nueva etapa del mismo espectáculo.

En 1961, el público porteño conoció en el Teatro El Nacional uno de los grandes clásicos de la comedia musical internacional: Mi bella dama, adaptación musical de Pigmalión, de George Bernard Shaw, con libro y letras de Alan Jay Lerner y música de Frederick Loewe.

La obra contaba la transformación de Eliza Doolittle, una humilde florista londinense, a partir del desafío que el profesor de fonética Henry Higgins se propone: convertirla, mediante la educación y el entrenamiento de su lenguaje, en una verdadera dama de sociedad.

El musical había sido un enorme éxito en Broadway y su llegada a Buenos Aires representó un acontecimiento para el teatro musical argentino.

ROSITA QUINTANA, LA PRIMERA ELIZA

La protagonista fue Rosita Quintana, actriz y cantante argentina que había desarrollado una extraordinaria carrera en México. En Buenos Aires asumió el desafío de interpretar a Eliza Doolittle, el personaje que Julie Andrews había convertido en un fenómeno internacional en la producción original de Broadway.

Quintana había partido a México siendo muy joven y allí se había convertido en una reconocida figura del espectáculo. Sin embargo, regresó a Buenos Aires para protagonizar Mi bella dama.

En una entrevista publicada décadas después, la propia Quintana recordó que estaba trabajando con Carlos A. Petit y Sciammarella en el Teatro Casino cuando fue contratada para México. También contó que había visto My Fair Lady en Nueva York con Rex Harrison y Julie Andrews.

EL GRAN ELENCO

Junto a Rosita Quintana estuvieron dos figuras fundamentales: José “Pepe” Cibrián, como el profesor Henry Higgins, y el extraordinario cómico Dringue Farías, como Alfred P. Doolittle.

La producción tuvo posteriormente modificaciones en su elenco. Cuando Rosita Quintana dejó Buenos Aires para regresar a México, Beatriz Bonnet tomó el papel de Eliza Doolittle.

También pasó por la producción Duilio Marzio, quien figura en los registros de su trayectoria teatral como intérprete de Mi bella dama en el Teatro El Nacional en 1961.

UNA OBRA QUE CAMBIÓ EL PERFIL DE EL NACIONAL

La llegada de Mi bella dama fue fundamental para la historia posterior de El Nacional porque marcó el comienzo de la etapa de los grandes musicales que caracterizarían a la sala durante las décadas siguientes.

El propio Teatro El Nacional ubica en 1961 la llegada de los grandes musicales a su escenario con Mi bella dama, señalando que el espectáculo permaneció dos temporadas en cartel.

La producción quedó además estrechamente relacionada con Alejandro Romay, quien se hizo cargo del teatro en aquel período. Pero hay que hacer una precisión importante: la obra ya estaba en cartel cuando Romay compró el teatro.

El propio Romay lo explicó años después: cuando adquirió El Nacional en 1961, Mi bella dama ya estaba en cartel con Rosita Quintana, José Cibrián y Dringue Farías. 

Tras la partida de Quintana a México, fue él quien realizó el casting para encontrar a su reemplazante y contrató a una joven Beatriz Bonnet.

Por eso, no corresponde presentar a Romay como productor original del estreno de 1961. Su intervención se produjo posteriormente, durante aquella misma etapa de la obra.

EL NACIMIENTO DE UNA TRADICIÓN

Después de Mi bella dama, El Nacional quedaría asociado para siempre con los grandes musicales.

La sala recibiría con los años títulos como Rugantino, El violinista sobre el tejado, Hair, Aplausos, Pippin, Cabaret, Chicago, A Chorus Line, El diluvio que viene y El hombre de La Mancha.

Pero todo había comenzado con aquella florista que intentaba aprender a hablar como una dama.

CASI CUATRO DÉCADAS DESPUÉS, EL MISMO MUSICAL

La historia tendría una extraordinaria segunda parte.

Después del incendio que destruyó El Nacional en 1982, el teatro permaneció cerrado durante 18 años.

Cuando volvió a abrir sus puertas en 2000, el espectáculo elegido fue nuevamente Mi Bella Dama, esta vez protagonizado por Paola Krum, Víctor Laplace, Pepe Soriano, Juan Manuel Tenuta y Aída Luz, entre otros.

Era el mismo título, pero otra generación.

Dos producciones separadas por casi cuarenta años y unidas por un mismo escenario.

UN MOMENTO FUNDAMENTAL DEL MUSICAL ARGENTINO

La versión de 1961 ocupa un lugar especial en la historia del teatro musical de Buenos Aires.

Fue la llegada a El Nacional de uno de los títulos más importantes de Broadway y reunió a figuras de distintas generaciones de la escena argentina alrededor de una obra que exigía canto, actuación, baile y una gran producción.

Pero la historia de los grandes musicales de El Nacional tiene una fecha de comienzo:

1961.

Y tiene un nombre:

MI BELLA DAMA.

Esta versión ya distingue correctamente el estreno de 1961, la posterior intervención de Romay y la reposición de 2000. �