En julio de 1975, Buenos Aires se convirtió en una de las primeras ciudades del mundo en presentar The Rocky Horror Show, el musical creado por Richard O'Brien que ya comenzaba a desafiar todas las convenciones del teatro musical con su mezcla de ciencia ficción, rock, humor, sexualidad y provocación.
Los productores Héctor Cavallero y Leonardo Barujel llevaron al escenario del Teatro Pigalle la versión dirigida por Gil Carretero, responsable también de la exitosa producción española. La adaptación del libreto estuvo a cargo de Jorge Schussheim, quien modificó algunos nombres de los personajes para la versión argentina: Frank-N-Furter pasó a llamarse Frank Burguesa, Brad fue Theiro (Ceiro) Smith y Janet se convirtió en Sibila Cooley. Incluso la tradicional Usherette pasó a ser simplemente la Acomodadora.
El elenco reunió a figuras que luego desarrollarían importantes carreras artísticas: Osvaldo Alé interpretó a Frank Burguesa; Valeria Lynch dio vida a Sibila Cooley; Ricardo Pald fue Theiro Smith; Sergio Villar interpretó a Riff-Raff; Linda Peretz asumió los papeles de Magenta y la Acomodadora; Ana María Cores fue Columbia; Carlos Wibratt interpretó a Eddie y al Dr. Scott; Eddie Sierra (Yeffry) encarnó a Rocky, mientras que Rolo Puente fue el Narrador. El elenco se completaba con Martha Hendrix y Enrique Quintanilla como los Fantasmas.
La puesta se presentó en un espacio con formato de cabaret, una elección que potenciaba el clima transgresor y cercano al público que caracterizaba al espectáculo. Sin embargo, el contexto político argentino convertiría aquella producción en mucho más que un simple acontecimiento teatral.
Pocos días después del estreno, personas desconocidas arrojaron un cóctel Molotov contra el Teatro Pigalle con la aparente intención de provocar víctimas. El ataque produjo un incendio menor que no llegó a destruir la sala, aunque obligó a suspender algunas funciones. A pesar de ello, el musical continuó en cartelera.
Diversos historiadores señalan que el atentado habría sido perpetrado por la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), organización parapolicial que durante aquellos años llevó adelante una campaña de violencia, amenazas y persecución contra artistas, intelectuales y personas consideradas opositoras o "subversivas".
Aunque The Rocky Horror Show permaneció en cartel durante aproximadamente tres meses, las continuas amenazas, el clima de censura y la creciente persecución política terminaron provocando la disolución de la compañía.
Con el paso del tiempo, aquella producción de 1975 adquirió un carácter casi legendario dentro de la historia del teatro musical argentino. No solo representó la llegada de uno de los musicales más innovadores del siglo XX, sino que también simbolizó el enorme riesgo que implicaba hacer arte libre y desafiante en uno de los períodos más oscuros de la historia reciente del país.

