En 1939, con el estreno de El mago de Oz se introdujo en la pantalla uno de los objetos más icónicos de la historia del cine: los zapatos de rubí de Dorothy. Su brillo, realzado por el Technicolor, y su papel central en la trama los convirtieron en un símbolo cultural. A 86 años del estreno, su historia reúne artesanía, un robo que permaneció sin resolver durante más de una década y un récord de subasta que los consolidó como el recuerdo cinematográfico más valioso de todos los tiempos.
El diseño fue obra de Gilbert Adrian, jefe de vestuario de Metro-Goldwyn-Mayer. En la novela original de L. Frank Baum, el calzado era plateado, pero el equipo decidió cambiarlo a rojo para aprovechar el impacto visual del color. Se confeccionaron entre seis y diez pares para Judy Garland; algunos fueron descartados por desgaste o tamaño. Solo cuatro se conservan como auténticos.
Según detalló Vogue, el par más famoso, fabricado por Innes Shoe Co., estaba hecho de seda roja cubierta con georgette y recubierta de lentejuelas cosidas a mano. Los lazos incluían piedras y cuentas brillantes, imitación de diamantes. La suela se pintó de rojo y la punta se reforzó con fieltro naranja para resistir las escenas de baile. Los cristales rojos, tratados con ácido sulfúrico, producían reflejos que llevaron a pensar que contenían rubíes reales.
En noviembre de 2024, la casa Heritage Auctions de Dallas puso en venta el calzado, recibido del propio Shaw. Durante la subasta en vivo del 7 de diciembre, las zapatillas alcanzaron los 28 millones de dólares, superando la estimación inicial de 25 millones. Con comisiones, el comprador —cuyo nombre no fue revelado— desembolsó 32,5 millones de dólares. La puja rompió el récord de venta de un objeto de recuerdo de Hollywood, superando el vestido blanco de Marilyn Monroe en La comezón vive arriba, vendido en 2011 por 5,52 millones de dólares.
La rápida subasta atrajo a coleccionistas y fanáticos de todo el mundo. Joe Maddalena, vicepresidente ejecutivo de Heritage Auctions, las calificó como “el Santo Grial de los objetos de recuerdo de Hollywood”. Ese día también se vendió por casi 3 millones de dólares un sombrero de la Malvada Bruja del Oeste usado por Margaret Hamilton.

