«DESDE MIS OJOS …Una Zambita Cruel» – El musical sigue buceando en las raíces nacionales

Una guitarra criolla y un acorde rasgueado con ritmo de zamba bastan para trasladar al espectador al interior del campo argentino, a su historia, su sabiduría y su esencia, que es también la esencia de nuestra identidad. Con esa intención, Juan Álvarez Prado se lanzó en la «arriesgada aventura» de poner en escena una obra con un fuerte llamado a nuestras raíces. Arriesgada porque un musical con reminiscencias folklóricas no garantiza el éxito que quizás pueda provocar una producción inspirada en Broadway, factoría de sucesos teatrales, y porque se ubica en una época pasada, y no transitada por los creadores.

Se trata de Desde mis ojos, una zambita cruel, musical situado en la pampa argentina de la década del 50, y relata la historia de amor de dos primos que no pueden evitar amarse y luchan contra el tabú impuesto por sus padres conservadores, todo esto contado desde la mirada de un caballo. Sí, un caballo. Y es justamente ese elemento fantástico, el de un animal como relator, lo que más atrae de esta propuesta creada por Juan Álvarez Prado y que se estrenó en el Gargantúa, con Julián Rubino, Celeste Sanazi, Patricio Witis y Mariano Muente.

Todo empezó con un viaje. Álvarez Prado, creador de la elogiada Embarazados, ecografía de una espera, y director de Rinaudo, recorrió Nueva York buscando esas obras distintas, que ayudan al creativo a confiar en que lo original también da buenos resultados, si está bien hecho. Se topó entonces con una desopilante puesta nacida en el off Broadway, con gran repercusión en el circuito oficial neoyorquino: Peter and the Starcatcher. «Vi eso y tuve la certeza de que el teatro arriesgado también puede ser comercial, le puede ir bien. Y decidí dejar de lado esto de estar pendiente de lo que querría el público o la crítica, y hacer lo que verdaderamente me gusta, apoyar aquello en lo que creo», cuenta. Volvió de ese viaje tan decidido que «escupió» la obra en menos de un mes. Eso fue a fines de 2012. Es decir que va a cumplirse más de un año de trabajo sobre el material escrito. «Lo que queremos contar y cómo lo queremos contar es lo que se ve. No como otras veces que uno llega tapando baches. Tengo confianza en el material», afirma.

Para el autor y director, esta obra tiene un significado especial. Su familia tiene campos centenarios en el interior de la provincia de Buenos Aires, de manera que toda su niñez y adolescencia la pasó entre esos matorrales, montado en su caballo favorito, y escuchando las historias de sus abuelos y tíos sobre la vida allá, nutriéndose de mitos y personajes legendarios.

Así surgió la idea de llevar eso al teatro. «Me interesaba contar esto de cómo eran los tabúes de la época, que quizá se mantienen hasta hoy. Y elegí contarlo desde la mirada del caballo como una excusa para demostrar cómo se pueden ver las cosas diferentes sin los prejuicios y obstáculos de la cultura. El amor prohibido, desde los ojos de alguien que no tiene esos prejuicios, es una historia muy pura. En otra época era todo distinto. Si yo hubiera vivido en esa época quizá no habría podido dedicarme a esto», explica. La situación que eligió para contar el encuentro entre estos primos que se enamoran también tiene que ver con su historia: «Ellos están amansando el caballo, el que relata. Creo mucho en la conexión con los animales. No sólo funcional a lo laboral sino con lo bien que nos hace rodearnos de ellos. Me acordé de mi relación con mi caballo y quise reconstruir esa sensación del adolescente de sentirse solo y encontrar en ese animal la contención», cuenta.

Incorporar la música a esta historia fue un proceso aparte. Recién una vez que comenzaron con los ensayos se empezó a componer la partitura. «La composición, de Franco Moretti, sale de la misma energía y movimiento de los actores. Luego, se sumó un letrista (Hernán López Sosa) que también trabajó sobre el material en los ensayos. El tenía una canción que terminó siendo el emblema de la obra. Hay una sola zamba, «Zambita cruel» y el resto son canciones en un código folklórico», comenta. La música será llevada al cuerpo en cuadros de danza contemporánea diseñados por Florencia López Mañan.

Diario La Nación – Silvina Ajmat

 

«DESDE MIS OJOS …Una Zambita Cruel» de Juan Alvarez Prado

Con Julián Rubino – Celeste Sanazi – Patricio Witis y Mariano Muente.
Teatro Gargantua – Jorge Newbery 3563 y Av. Córdoba – CABA

Del creador de «LOS ULTIMOS CINCO AÑOS» , «RINAUDO» y «EMBARAZADOS» llega este nuevo musical.

Juan Alvarez Prado
Su camino en el musical comienza junto a los profesores Ezequiel Rocha y Andrea Sosa. Realiza estudios en Estados Unidos en el Conservatorio de Profesionales de Comedia Musical Cap 21, New York University, con los profesores Annie Francis, Johnathan Carsson, Peggy Aikinson, Parker Esse y Will Bryan. En canto y técnica vocal se formo con Cristian Bruno, Rodolfo Valss y Federico Díaz Alberdi. Estudió también con Rubén Szuchmacher y Carlos Aguilar; y danza con Silvina Paolini. Es el director del Instituto de Comedia Musical, DaCapo, donde dicta seminarios de perfeccionamiento.

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