Crítica de Mónica Berman «PRISCILLA, la Reina del Desierto» – *****Excelente

Priscilla, Reina del Desierto es la puesta en escena de un musical. ¿Por qué empezar por una verdad evidente?.

Para conjurar las comparaciones. Aunque en su matriz haya una road movie, la materialidad de la puesta en escena se impone de manera contundente.

La historia es simple. Tick fracasado y aburrido recibe un llamado de su esposa para que vaya a conocer a su hijo del otro lado del mapa. Como con ese pedido llega una oferta de trabajo para un show, busca dos partenaires que no se conocen entre sí, Bernadette (una gloria de otros tiempos) y Adam (una criatura caprichosa) y los convence para emprender el viaje.

Priscilla es el viaje (además de ser el nombre del colectivo que los transporta).

Sin duda, veinte años atrás algunas de las cuestiones que se plantean temáticamente han sido más corrosivas pero una puesta no es sólo lo que plantea en términos de argumento (para decirlo de un modo económico). Lo que se cuenta y cómo se cuenta hace de esta propuesta un maravilloso espectáculo.

Conjuremos algo más. Priscilla, Reina del Desierto es en primer lugar una propuesta para entretenerse.

No es difícil de advertir: la música, el juego con el show, el predominio de los colores, algo de la construcción de los personajes (tienen que sonreír, conquistar, mostrarse alegres, un porcentaje importante de esto tiene que aparecer en escena, no son actores que ponen a Beckett).

Entonces, la puesta construye un destinatario y no otro (su espectador modelo no es un nac & pop, aunque acá yo agregaría más por prejuicio que por otra cosa, pero lo sabemos los prejuicios también invaden libertades). Hecha esta aclaración podemos seguir.

Difícil ver por dónde empezar porque la producción es un verdadero orgullo: desde las decisiones vinculadas con el show, en sentido estricto, el colectivo que muestra su frente, su perfil, su interior; las escenografías que resuelven con claridad los espacios ficcionales que construyen, los increíbles vestuarios , el trabajo de iluminación que recorta, colorea, invade, alegra, construye intimidades, oscurece corazones.

Las fantásticas coreografías que tienen además el plus de trabajar desde la sorpresa, uno sabe que si hay conjunto se viene la coreografía, bueno, hay un momento en el que se produce una reunión y no parece tener lugar lo coreográfico hasta que una modificación (una entrada, digamos) cambia el planteo que se preveía.

Priscilla es un gran espectáculo, bello, con un ritmo increíble. Que sabe de qué modo trabajar los tiempos.

La mirada general de todo está en manos de la talentosísima Valeria Ambrosio. Pero además cada una de las partes lleva su rol a la perfección.

La dirección musical, el trabajo vocal. Pero hay muchos más eslabones en esta cadena, un excelente ensamble, las cantantes entre las que Florencia Benítez se destaca.

Las intervenciones adorables de Mirta Wons (en un personaje que da miedo) y un Omar Calicchio que demuestra, como siempre, que es un grande.

Y los protagonistas, Gil Navarro que no tiene un papel que produzca fácil empatía pero logra el personaje que busca.

Y quedan para el final dos trabajos maravillosos, el de Ale Paker que construye un Tick tan conmovedor que sostiene la cordura, que cae y que se contradice, que produce una ternura infinita.

Y Pepe Cribián con su Bernadette que despliega una lección maestra de actuación y que se devora a la platea con sus dotes de comediante.

Ahora bien, había dicho hasta ahora que lo primordial de Priscilla es el entretenimiento. Pero para que haya luces siempre tiene que haber sombras y el lugar en el que las sombras se producen, está vinculado con cuestiones que todavía, lamentablemente, tienen vigencia.

El ataque al que se viste/piensa/elige diferente, sea en el ámbito que sea, continúa. Y no está solo en la pintada o en la agresión física que viven a lo largo del camino sino también en lo que le dice Tick al hijo “Mirá que yo no me visto siempre de mujer”.

Muestra evidente de que naturaliza la mirada del otro. Pero el niño le propone que se quede en su casa y le dice que hay disponible un cuarto para él y para su novio. Y eso es lo que funda la esperanza. Y lo que permite volver a bailar y a cantar con el fin de fiesta.

Mónica Berman

Actúan: Pepe Cibrián Campoy (Bernadette), Alejandro Paker (Adam), Juan Gil Navarro (Tick), Omar Callicchio, Mirta Wons, Claudia Tejada, Gisella Lepío, Florencia Benitez, Daniela Pantano, Emanuel Gonzales, Sabrina Artaza, Jessica Abouchain, Jimena Gonzales, Ignacio Nacho Cortés, Luis Podestá, Pablo Juín, Karina Barda, Esteban Provenzano,  Emmanuel Robredo, Juanjo Marco y Adrian Scaramella.


Vestuario: René Diviú
Escenografía: Ana Repetto
Iluminación: Ariel del Mastro
Diseño sonoro: Osvaldo Mahler
Asesoramiento de producción: Mariana Correa
Producción ejecutiva: Leonardo Cifelli
Producción general: Gabriel García
Diseño de coreografia: Elizabeth de Chapeaurouge
Dirección vocal: Ana Carfi
Director musical: Gaby Goldman
Dirección: Valeria Ambrosio

TEATRO LOLA MEMBRIVES – Av. Corrientes 1280 – CABA – 4381-0076
Web: http://www.lolamembrivesteatro.com.ar/
Miércoles a Domingos 21.00 hs – Sábado 20.00 y 23.00 hs.
Localidades: desde $ 150 a $ 350

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