BELEN PASQUALINI «Lo que importa es hacer un esfuerzo por escuchar lo que hay de genuino adentro de uno para decir».

Una de las grandes artistas de nuestro teatro musical. En los últimos años ha participado de excelentes producciones como Canibal y Recuerdos a la hora de la siesta y ahora reestrena «CHRISTIANE» un trabajo de su completa autoría los jueves en el Teatro Picadero

Hablamos con la talentosa BELEN PASQUALINI

 


 

Musicales BAires – Estrenaste “CHRISTIANE”.  Contanos de la propuesta?

BELEN PASQUALINI – “Christiane” surge a partir del deseo de hacerle un regalo a esta mujer que tanto me inspiró y todavía me inspira, al día de hoy.  

“Christiane” es una especie de homenaje en vida, a este ser ‘fuera de serie’ que caminó toda su vida por la cornisa de las decisiones esperables para una mujer de su época.

Christiane es una vanguardista, una arriesgada, una apasionada. Y de paso, es también mi abuela.


 

MB – Como nació el proyecto?

BELEN – El proyecto empieza a hacer ruido adentro mío a principios del 2013.

En 2007, mi abuela lanzó su autobiografía, titulada “Quise lo que hice”, en la cual intercalaba acontecimientos de su vida personal con su pasión puesta al servicio de investigar la causa del cáncer.

La lectura de dicho libro, sumado a la potencial teatralidad que yo adivinaba debajo de la piel de esa mujer-esposa-madre-científica que era mi abuela, me hicieron empezar a sentir la necesidad de contar su historia.

Además, me parecía que lejos de ser una historia que solo nos podría interesar a nosotros, su familia, era una forma de homenajear a la Mujer que empezó a hacerse oír en el siglo XX. Una mujer mucho más fuerte, con mayor presencia en el ámbito de lo profesional.

 


 

MB – Cómo encaraste la dramaturgia de la obra?

BELEN – Tanto la autobiografía de mi abuela, “Quise lo que hice”, como la autobiografía de mi abuelo, Rodolfo, “En búsqueda de la medicina perdida”, fueron principales fuentes de consulta en el momento de darle vida a “Christiane”.

También recopilé anécdotas e imágenes que quedaron muy clavadas en mi memoria, de cosas que ella nos contaba y nos volvía a contar, una y otra vez, cuando nos reuníamos todos a almorzar en su casa los domingos.

La mezcla de estímulos devino en un texto bastante fragmentado, especie de texto en capas, con relatos correspondientes a distintos tiempos.

El desafío llegó, más adelante, al buscar ensamblar todos esos fragmentos. Por último, me gustaba la idea de que abuela y nieta conversaran, aún siendo ambas, encarnadas por la misma actriz.

 


 

MB – También creaste la partitura?

BELEN – También creé la partitura. Para mí, la música es lo más grande que hay, la música es sagrada.

El homenaje a mi abuela era mío, y entonces, al ser mío, sentía que tenía que estar la música.

Y me seducía la idea de fundir ciencia con música.

Inicialmente surgieron las letras de las canciones, y después les puse la música.

A diferencia de lo que suele pasar en los musicales, acá las canciones no avanzan en la narración de la historia, sino que actúan como una especie de fotografía de una sensación que atraviesa en un momento determinado el personaje.


 

MB – Cómo comenzó la vocación?

BELEN – Supongo que cuando era muy chiquita.

Todavía me acuerdo el día en el que la directora del jardín al que iba, me citó en su oficina, y me ofreció hacer el personaje de la Mamá en la obra de fin de año.

Yo tenia 5 años. Me estaba proponiendo el personsaje principal!

Recuerdo ese día con mucha felicidad.  Aún conservo el vestuario de esa obra. No hace mucho, de hecho, usé esa misma pollera para caracterizarme de JEM, un dibujito animado de nuestra infancia, la que llevaba el pelo rosa y una estrella en la oreja.

Obviamente, la pollera ya no me calzaba igual, pero doy fe que es la misma! Hay fotos que lo confirman…

 


 

MB – Cuál fue el trabajo que más satisfacciones te dejó ?

BELEN – Todos me dejaron satisfacciones.

Pero si tengo que nombrar algunos, me quedo con la Mendiga de “Sweeney Todd”; la vieja rockera de “Forever Young”; y ese viaje particular que emprendí junto a Alberto Favero, que se llamó “Canciones a la intemperie”.


 

MB – Qué artistas macaron tu carrera?

BELEN – Me inyecté altas dosis de Freddie Mercury y Tina Turner.

Me dormí muchas noches al compás de Keith Jarrett.

Me enamoré de Al Pacino.

Quise jugar a que bailaba como Pina Bausch.

Escuché a Björk, a Joni Mitchell y a Fito Páez en iguales proporciones.

Una vez, hasta quise irme a estudiar al teatro-laboratorio de Jerzy Grotowski. Esa es la mezcla de mi vida.

 


 

MB – Cuáles son tus proyectos a futuro?

BELEN – Planeo lanzar un tercer disco, mucho más íntimo que los dos anteriores –“Rulera” y “Mudar”-. Con temas míos, nuevos, principalmente piano y voz.

Me encantaría hacer cine, también. Y desde ya, le deseo larga vida a “Christiane”.

 


 

MB – Cuál es tu consejo para las nuevas generaciones que se preparan para ser artistas?

BELEN – No sé si uno puede prepararse para ser artista. Creo que eso, eventualmente, acontecerá. O no. Y no importa.

Lo que importa es hacer un esfuerzo por escuchar lo que hay de genuino adentro de uno para decir. Y seguir ese impulso.

Me encanta la frase de cabecera de mi abuela; ella cita a Robert Frost: “Dos caminos divergían en un bosque/ y yo tomé el menos transitado / y eso hizo toda la diferencia.”

You must be logged in to post a comment Login