Crítica – “EL HOMBRE QUE PERDIO SU SOMBRA” – ****Muy Buena

A partir de la novela La maravillosa historia de Peter Schlemihl (1814) de Adelbert von Chamisso el protagonista que pierde a su sombra, Eleonora Comelli y Johanna Wilhelm recrearon el maravilloso mundo de “EL HOMBRE QUE PERDIÓ SU SOMBRA” en el Teatro Nacional Cervantes, realizando una de las mejores tareas teatrales en la presente temporada.

La obra que es mucho más que un infantil, trata de Peter quien vende su sombra al Hombre de Gris, por sentir que hay cosas más valiosas que ella en su vida. Al ya no tenerla pierde una parte de sí mismo (su proyección, su desdoblamiento, su doble) y, así, se enfrenta a lo desconocido, a espectros, a figuras fantasmales: a lo que existe más allá del cuerpo.

Esta obra concibe una realidad multiplicada donde coexisten las artes visuales, la música y el movimiento: dos músicos que tocan en vivo, dos artistas visuales que realizan proyecciones ilustradas, un narrador oral, cinco intérpretes que traducen al movimiento la palabra, el sonido y la luz. 

La belleza visual es superior y al unir la escena con la pantalla con interacciones en vivo, el cuento toma gran dimensión en todos los sentidos del espectador.

Las letras y música de Axel Krygier refuerzan el texto con singular belleza sonora. Interpretada por el mismo Krygier en piano y Alejandro Terán en clarinete y viola.

El libro de Comelli-Wilhelm es sentido y profundo, con guiños de actualidad para aportar una cuota de simpatía para los padres.

Los actores en escena son solo 5, pero parecen una multitud.

Destacamos la tarea de todo el elenco encabezado por el galardonado Santiago Otero Ramos, ya un referente del teatro musical, junto a grandes comediantes como son Pablo Fusco y Sebastián Godoy y a las efectivas intervenciones de Griselda Montanaro y Gastón Exequiel Sánchez como las sombras de la obra.

Armar la obra con todas las disciplinas en un mismo sentido, en movimiento, en armonía fue un trabajo titánico con gran resultado final.

Esto se debe al sobresaliente trabajo de Gisela Cukier y Johanna Wilhelm en el diseño audiovisual, Paula Molina en vestuario, nuevamente Johanna Wilhelm en escenografía y Ricardo Sica en iluminación.

El hombre que perdió su sombra es una obra que reflexiona, con magia y peculiar belleza, sobre un cuerpo que se desdobla, entre la oscuridad y la luz, entre su yo y su sombra.

Daniel Falcone

 

Últimas 2 Semanas – “EL HOMBRE QUE PERDIÓ SU SOMBRA” Miércoles a Domingo 15.00 hs. Teatro Nacional Cervantes (Infantil)

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