Se cumplen 29 años del estreno en Broadway de EL BESO DE LA MUJER ARAÑA



“El beso de la mujer araña”, es sin duda la novela más popular del escritor argentino Manuel Puig, que por su contenido y por el momento en que se escribió era imposible publicar en Buenos Aires, país en el que se desarrolla la acción de la misma, concretamente en la celda de una cárcel donde van a parar dos presos: Molina, un homosexual condenado por corrupción a un menor y Valentín, un marxista acusado de terrorismo.

La acción nos presenta cómo la relación entre dos seres tan radicalmente opuestos, puede ayudar mutuamente a cada uno de ellos, con la lección que aprende cada uno del otro.

Aunque la obra comenzó a escribirse en 1974, sólo España estuvo interesada en publicarla en 1976. Se tradujo al inglés en 1979 y el propio autor adaptó la novela como pieza teatral en 1981.

La versión teatral escrita por el mismo Puig de su novela, se estrenó en la sala Escalante de Valencia, el 18 de abril de 1981, con los protagónicos de Pepe Martín (Molina) y Juan Diego (Valentín).

En el prólogo de la edición española del libro, Pepe Martín cuenta que se encontró con Puig, en Nueva York, “en el Roompelmayer, un salón de té exquisito de la Quinta Avenida y donde solía tomar el té Paulette Godard.

Me citó ahí con la esperanza de encontrarla. Con su personal sentido del humor, me fue contando en su argentino pasado por México, que los derechos del relato para cine los tenía Burt Lancaster, que nunca llegó a hacer Molina, como pretendía.

Manuel era un ser cálido, irónico, ligero y profundo. El final de la novela y de la obra es en definitiva la clásica historia de chico-encuentra-chica. Manuel era tan drástico en sus filias y fobias de mitómano, que fue capaz de dejar en la calle a Néstor Almendros una cruda noche de invierno neoyorquino por su desamor a Lana Turner. ‘Una persona que no quiere a Lana no puede dormir bajo mi mismo techo’, me contó que le dijo”.

El mismo autor hizo la adaptación teatral al inglés, siendo estrenada en 1985 en Londres por Mark Rylance y Simon Callow y habiendo sido repuesta en el 2007 en la Donmar Warehouse con Rupert Evans (Valentin) y Will Keen (Molina).


Manuel Puig

En 1985 el director brasileño Hector Babenco, la llevó al cine con William Hurt (Molina), Raúl Juliá (Valentín) y Sonia Braga. La película tuvo bastante éxito, llegando a estar nominada para varios Premios Oscar, alzándose finalmente sólo con el de mejor actor protagonista para William Hurt.

    William Hurt (Molina), Raúl Juliá (Valentín) en el film de Héctor Babenco

Finalmente en Octubre de 1992, tras un taller de trabajo en América, como musical, dirigido por Harold Prince, con música y letras de John Kander y Fred Ebb, contando con la coreógrafa Susan Stroman y oponiéndose a las protestas de los productores, la estrenaron tras varios cambios en Canada, la llevaron de gira, para aterrizar en el Shaftesbury Theatre de Londres, donde decidieron llevarla a Broadway, con el mismo reparto: Brent Carver (Molina), Anthony Crivello (Valentín) y Chita Rivera como Aurora y la mujer araña.

John Kander y Fred Ebb

La acción arranca con Molina, solo en su celda, en condiciones realmente duras, que escapa a su realidad imaginando la visita de su actriz favorita Aurora, cuando invaden su espacio arrojando en su misma celda a Valentín, con evidentes muestras de haber sido torturado brutalmente. Molina lo cuida y lo cura hasta que poco a poco Valentín puede valerse, pero cuando descubre la condición homosexual de Molina traza una raya en el suelo prohibiéndole cruzarla.

Las horas interminables y el espacio tan reducido lo soportan pensando en sus mujeres: para Molina es su madre y para Valentin es su novia Marta. Poco a poco van cayendo las barreras entre ellos y la comunicación se establece, hasta el punto que Valentín cuenta a Molina cosas de su novia, a la que no debe delatar por ningún motivo o sería encarcelada y torturada como él.

Brent Carver (Molina), Anthony Crivello (Valentín) y Chita Rivera como Aurora y La Mujer Araña.

Valentín es sacado varias veces de la celda para volver más destrozado por las palizas que le propinan, tratando de sonsacarle el nombre de sus camaradas marxistas. Molina lo cura y lo distrae contándole películas de Aurora, su actriz favorita, llenas de glamour y sofisticación, salvo una en la que interpretó a una mujer araña, que mataba a su víctima con un beso mortal. Todas estas historias (coreografiadas por Rob Marshall), les ayudan a evadirse mentalmente de su realidad y volar con su imaginación.

Por su parte Valentín hace recapacitar y tomar conciencia a Molina del sistema represor en el que se encuentran. Las autoridades carcelarias llaman a Molina para informarle de que su madre está muy enferma y que si consigue sacarle nombres de amigos de Valentín, le permitirán salir a verla. Cuando Valentin se entera de que Molina va a salir, le pide por favor que se ponga en contacto con unos amigos suyos para darles unas instrucciones. Molina se niega, porque siempre estuvo al margen de la política, pero Valentín es su amigo … ¿qué decisión tomará Molina?...


Brent Carver (Molina), Anthony Crivello (Valentín) protagonsitas en el estreno de Broadway

Un argumento tan interesante como éste y que funcionó estupendamente en teatro, a simple vista parece la más descabellada idea para hacer de él un musical, pero lo cierto es que Terrence McNally hizo el libreto, Kander y Ebb escribieron las canciones,

Harold Prince asumió la dirección y Rob Marshall apoyó en las coreografías, afrontando un enorme riesgo y el esfuerzo dio sus resultados, estrenando en Broadway el 03 de Mayo de 1993, donde superó las 900 representaciones y consiguió once nominaciones a los premios Tony, de los que consiguió siete (Mejor musical, libreto, partitura, actor principal, actriz principal y actor secundario). No estuvo mal.

Brent Carver (Molina) y Chita Rivera como Aurora y La Mujer Araña en el estreno de Broadway


Luego de ver la película, dirigida por Babenco, Fred Ebb se convenció de que era una buena idea para convertir en musical y su socio John Kander estuvo completamente de acuerdo.

–Hola, Hall. Te digo un título. Decime qué pensás.

–Okey, ¿Cuál es?

–El beso de la mujer araña.

–Lo hago.

Ese fue el diálogo telefónico, ocurrido en 1988, que convenció enseguida al prestigioso director y productor Harold Prince de dirigir la versión musical del libro de Puig. Kander y Ebb comenzaron a desarrollar la idea en 1988, y trabajaron en ella durante un año y medio antes de comenzar los ensayos.

Según dice Kander: “parece difícil, pero es más fácil trabajar en un libro cuando podés entrar en la mente del personaje.

De inmediato vimos musicalidad, teatralidad y posibilidades para escribir y entretenernos”.

A Ebb le fascinó el exótico romanticismo de la novela de Puig. La versión para el musical, aunque Manuel sabía muy bien inglés, prefirió no hacerla y recayó en el dramaturgo Terrence McNally (¡Amor, valor, compasión!, Master Class). “Puig alentaba a que le ofrecieran nuevas miradas sobre su obra”, agrega Kander.

Manuel tuvo varios encuentros con los creadores norteamericanos. “Él venía a la oficina de Harold Prince y en segundos bailaba un tango, nos orientaba. Como escritores tratamos de absorber su energía, su juego y amor por nuestro trabajo. Heredamos eso”, recuerda Ebb, autor junto con Kander de las canciones. El beso… tuvo su premier mundial en Toronto, en 1992.

         Harold Prince

El 30 de octubre, de ese año llegó al Londres, al Shaftesbuty Theatre y el 3 de mayo de 1993 se hizo en Broadway, en el Broadhurst Theatre, con las coreografías de Bob Marshall y las actuaciones de Chita Rivera, Brent Carver y Anthony Crivello.

La partitura de Kander y Ebb combina románticas baladas, con apasionadas melodías y ritmos de influencias latinas, con el agregado de aires de tango, samba, rumba, chachachá y mambo, además de elementos sinfónicos y operísticos.

   Carlos Perciavalle

En 1983 en Argentina, con producción de Carlos Perciavalle, Luis César Amadori y Luis González se conoce en el Teatro Regina, dirigida por Mario Morgan, con Pablo Alarcón (Valentín) y Osvaldo Tesser (Molina).

En 1990, dirigida por Rubén Szuchmacher, con Humberto Tortonese y Martín Urbaneja, sube a escena en el teatro El Cubo, del barrio de El Abasto.

Humberto Tortonese y Martín Urbaneja, en otra versión de El beso de la mujer araña, en El Cubo

El musical también se hizo eco del éxito de Broadway estrenándose el Teatro Lola Membrives de Buenos Aires (Argentina), el 02 de Mayo de 1995, en una adaptación al castellano de Pedro Orgambide y Alberto Favero, con Valeria Lynch, Juan Darthes, Anibal Silveyra, Sandra Guida, Miguel Habud, Donna Carol en los papeles principales, de la que incluso se publicó el CD con el audio grabado por el reparto original argentino.

    Frente del Tatro Lola Membrives anunciando El Beso de la Mujer Araña

Prince llegó a Buenos Aires, en octubre de 1994 para tomar audiciones, junto a diez norteamericanos, entre ellos Rob Marshall, el director de la película Chicago y Nine. Era una mesa examinadora de 11 personas y yo solito en el escenario, cantando y con la escena muy bien practicada.

Ese mismo día a la noche me llamó Valeria y me dijo: ‘Harold Prince quiere decirte que sos vos el elegido’. Yo pensé que era un chiste, pero no. Para prepararme mejor, como soy muy riguroso y había estudiado con Agustín Alezzo, fui a visitar al amigo de una amiga que estaba preso en Devoto y eso me sirvió para tomar nota de las circunstancias del personaje.

                         Valeria LynchJuan Darthes y Anibal Silveyra

En una charla con China Zorrilla y Tita Tamames, Prince les dijo que yo era el mejor actor que había personificado a Molina, hasta el momento en sus tres producciones, la de Londres, Broadway y Buenos Aires.

Ensayamos entre 6 y 8 semanas, igual que en los Estados Unidos. Las dos últimas fueron para ajustar tuercas llegó Clayton Philips –agrega Aníbal Silveyra, ganador del premio ACE al mejor actor por meterse en la piel de Molina–. Junto a Valeria Lynch y Juan Darthés cantábamos en total 28 canciones. Yo tenía 12.

Hice muchos musicales, pero ese fue el de mejor producción. La reacción del público fue increíble. Me esperaban a la salida para abrazarme. La escenografía y las luces eran espectaculares, consistían en una serie de proyecciones de bocetos y escenas que parecían un holograma. Su costo de producción fue de 7 millones de dólares. Puig es un escritor que vuelca sus emociones casi sin concesiones en su escritura.

Rompe los esquemas de la escritura tradicional y propone un cachetazo a la realidad, la mayoría de las veces de manera circunstancial, en cuánto a que describe sectores, lugares, sabores, colores, perfumes, patios y con ello va definiendo a sus personajes”, opina Aníbal Silveyra,

     Sandra Guida protagonizó El beso de la mujer araña, en gira por los Estados Unidos

Por primera vez en la historia una artista argentina fue la protagonista de un musical en los Estados Unidos.

Con sus pasos de baile su gracia y su voz Sandra Guida una pelirroja de 33 años encabezó en septiembre del 1996 la gira de nueve meses en inglés de "Kiss of the Spider Woman" ("El beso de la mujer araña").

En esta segunda gira la argentina Guida reemplazó -nada más ni nada menos- que a la norteamericana Chita Rivera -de 64 años en ese entonces, descendiente de portorriqueños- que es parte de la leyenda de los musicales en los Estados Unidos.

Ella ganó las pruebas para el personaje de Marta la novia del revolucionario Valentín y reemplazó en dos oportunidades a Valeria Lynch en las funciones de BAires y su actuación fue una sorpresa para todo el mundo del espectáculo.

Una buena garantía fue la entrega del personaje de Aurora Spider que la famosa Chita Rivera le hizo en Houston en una de sus últimas funciones.

"Me dijo que ese personaje que ella tanto quería ya era mío. Y que me iba a ayudar en lo que yo necesitara. Me conmovió muchísimo, cuenta Sandra Guida

"Tarde o temprano contigo estaré. En la cama en tu cuarto yo te encontraré. No podrás escapar nunca a mi beso. Jamás". Así canta Sandra bajito cuando saca a pasear a su personaje por los subtes porteños antes de ponerse la piel de la araña y tender sus redes en los Estados Unidos.


MÚSICA: John Kander
LETRAS: Fred Ebb