Mónica Berman entrevistó para Musicales BAires a los protagonistas de “EL PACTO”

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Mónica Berman entrevistó a Pedro Velazquez y Leandro Bassano a días del estreno del musical “EL PACTO” de Stephen Dolginoff
 

 
MONICA BERMAN – ¿Cómo llegaron a la obra? ¿Cuál fue el punto de partida para pensar esta puesta en Buenos Aires?
 
PEDRO VELAZQUEZ – El encuentro con la obra tuvo varias fases. Primero me enteré de su existencia mediante Facebook al ver una publicación en la página del programa de radio “Colinas Vivas” del cordobés Hernán Espinosa donde se hace foco en el teatro.
 
Había una foto muy interesante que anunciaba el estreno en Barcelona de este musical. Inmediatamente me puse buscar en internet data y videos de la versión española y finalmente no solo llegué a la versión original del Off Broadway sino también a las infinitas versiones que andan dando vuelta alrededor del mundo.
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En ese momento estaba embarcado por completo en la dirección de la bella “Bare, una ópera pop” y estaba convencido de que en ésta quería actuar. Paso siguiente le cuento sobre esta obra a Matías Baraviera y él a su vez a Laura Casadiego.
 
Obtuvimos el material y una vez que comprobamos la exquistez del libro y lo interesante del material ellos dos no dudaron en tomar la posta absoluta y en embarcarse en la producción general del proyecto.
 
Obtuvieron los derechos y a su vez el contacto directo con el autor de la obra, Stephen Dolginnoff, que nos contactó felizmente sorprendido e intrigado por cómo su obra había llegado hasta Argentina.
Foto Stephen Dolginnoff y Marcelo Kotliar
 
El punto de partida de la puesta de la obra llegó de la mano con el ingreso al juego del director Diego Ávalos.
 
Su propuesta tenía y tiene una mirada que va más allá de lo que el libro propone. Lo sumamente atractivo para mí, y fue a primera vista, fue notar que había vuelo y que se despegaba por completo de la puesta realista que el autor proponía: el juego teatral, lo lúdico y lo cinematográfico fundidos en su máximo potencial.
 
LEANDRO BASSANO – En mi caso te cuento que fui parte de una audición cerrada. Quienes audicionamos llegamos por recomendación.
 
Supe más tarde que Pedro me había recomendado, los productores me conocían también y un amigo del director le hizo llegar por otro lado mi nombre, así que todo se alineó.
 
El equipo de producción y dirección tenían la propuesta ya diseñada, con un concepto distinto al de la puesta original. Ése fue el gran punto de partida.

 
Mónica Berman – ¿Vieron la obra?
 
Leandro – Yo no vi la obra completa. Sólo vi videos aislados, de algunas escenas en youtube de distintas puestas de otros paises.
 
Está la original de Broadway, la de Tokyo que lleva diez años en cartel, la de Alemania.
 
Pedro – Yo tampoco la vi completa. Sólo tantísimos fragmentos por internet aquella vez que la encontré.
 
Cuando supe que ya era un hecho y que era una realidad a la que le iba a poner el cuerpo decidí no ver más nada porque no quería teñirme.
Recién ahora, en días previos al estreno y donde ya nos pegamos nuestro alto viaje me permití ver algunos videos que antes no había visto, como la versión de Tokyo donde está en cartel, como dice Leandro, ¡hace diez años! ….Wow. Amén por eso.

 
 
Mónica Berman – ¿Cuánto hace que empezaron el proceso de ensayos? ¿Cómo fue? ¿Cómo se armó el equipo de trabajo?
 
Leandro – Hace dos meses comenzamos a ensayar.
 
Primero fueron varios encuentros de trabajo de mesa. Meternos a leer y analizar en profundidad el libro, los textos, las canciones.
 
Pienso que fue la mejor manera de abordar esta obra.
 
Llegamos luego al campo de ensayo mucho más preparados y con ideas claras sobre cómo eran los personajes y cómo se contaría esta historia.
 
Podríamos pasarnos varios meses ensayando , investigando, y buscando, pero los tiempos a veces son más acotados y debemos ser precisos, más aún en este género donde deben convivir y articularse varias artes.
 
El equipo de trabajo fluyó como pez en el agua.
 
Si te fijas quienes son las personas que integran el equipo de producción y creativo, son grossos expertos del oficio, todos y cada uno. Cuando sucede un equipo así, cada uno hace su tarea dando lo mejor y confía.
 
Pedro – Fueron dos meses, exactos, de ensayos. Yo te digo me encontré frente a una propuesta de trabajo que nunca había transitado en una obra del off donde los tiempos son más acotados: ¡un montaje veloz!
 
Una experiencia muy feliz, estresante, intensa pero muy feliz porque hizo que fueramos descubriendo todo transitando el recorrido completo y teniendo eso la construcción hacia adentro fue y sigue siendo minuciosamente deliciosa.
 
Diego sabía perfectamente lo que quería y contó con un asistente de dirección, Cristian Cimmineli, que nutrió y complementó el proceso a la perfección.
 
Y en cuanto lo musical junto a la dirección musical de Gaspar Scabuzzo (también en el piano durante la obra), lo vocal de Katie Viqueira y la adaptación de Marcelo Kotliar viajamos a la par de las necesidades de la nueva lectura que esta puesta requería pero también dando importancia a las necesidades que los intérpretes presentábamos: no ser un calco, sino amoldar el material a nuestros cuerpos y a nuestras almas.
 
El equipo fue armado completamente desde la producción con el objetivo de contar con un staff creativo (idóneos y creativos), tanto en lo artístico como en lo técnico, de primera línea. Y así fue, estamos súper orgullosos y agradecidos porque gracias a ellos es posible lo tangible del ecosistema de “El pacto”.
 

 
Mónica Berman – ¿Qué es lo que te deduce particularmente de El Pacto?
 
Pedro – Me seduce por completo el cuento que me propone el libro. Pero más aún me seduce la manera en la que está contado en nuestra versión.
 
Me seduce que el espectador ya sabe de antemano que Richard y Nathan son dos asesinos pero ni te imaginás el entramado que esconde.
 
Las capas, el subtexto pero también lo concreto de lo visceral de una relación morbosamente psicológica.
 
El desafío actoral que nos propone a Lean y a mí. El vínculo entre nosotros.
 
Me seduce el mundo, el humo que rodea a la historia. Que sea de época me fascina, me seduce el contexto, el vestuario, la escenografía, lo teatralmente lúdico y la no literalidad de la puesta.
 
Leandro – Personalmente es una oportunidad que deseaba mucho y sin hacer fuerza, un buen día me llamó…y desde el principio sentí que si me había tocado en este momento, es porque había ordenado muchos aspectos de la vida misma, y podía estar preparado para afrontar esta responsabilidad….y ahora había que ser valiente, y probarme una vez más y poner en juego todo lo que fui aprendiendo.
 
 

Mónica Berman – ¿Se proponen una adaptación a nuestro espacio o la presentan como una obra “extranjera”?
 
Leandro – Es una obra situada en Chicago, en los años 20 y eso se respeta, se respeta todo el libro original.
 
La variante está en la forma de la puesta y la lectura, somos argentinos, necesitamos expresarnos con pasión… y la situación que se da, pudo haber pasado en cualquier lugar y tiempo cercano.
 
Pedro – Se presenta como una obra extranjera porque la historia se basa en un hecho real, que fue denominado “el crímen del siglo”.
 
Por lo tanto se remite a espacios y nombres reales de aquél entonces que es necesario respetar.
 
Eso también la hace interesante: la vuelta de tuerca que el autor le da a estas personas que existieron y ahora están transformados en personajes.

 
Mónica Berman – ¿Cómo se sienten con el personaje que les tocó en suerte?
 
Pedro – Richard Loeb me permite jugar y agigantar sobre la lupa aspectos que no es que desconozco pero sí que no ejercito en mi vida cotidiana: la oscuridad, la manipulación, la soberbia, un fanatismo que sesga y, aunque suene raro al lado de todo lo que dije antes, también la inocencia la torpeza y la fragilidad de una cebeza adolescente.
 
Y si le sumamos la mente criminal y la sensualidad que requiere hace que el combo de mi personaje sea tan complejo como exquisito. Jugar con él y con el Nathan Leopold de Leadro Bassano es terriblemente excitante.
 
Leandro – Yo siento que no podría haber sido de otro modo. Nathan respira y siente.
 

 
Mónica Berman – Última pregunta ¿cómo se publicita una obra en donde cierta clave está puesta en lo que no se cuenta?
 
Leandro – Creo que el misterio es en sí mismo una gran publicidad.
 
Lo atractivo tal vez es ese morbo… Sabés que hay dos pibes ricos, de 18 y 19 años…una relación turbia…. sabés que mataron a un chico de 14 años… sabes que en lugar de ahorcarlos cómo se hacían entonces, los condenaron a cadena perpetua…pero no sabés por qué lo hicieron. No queda más remedio que ver El Pacto, para enterarte.
 
Pedro – Justamente en eso mismo que decís. Hay un secreto Y acá disparo para otro lado pero tiene que ver ¿Qué es lo que hace interesante las coreografía de Fosse? ¡El misterio que guardan!
 
Gustavo Wons, que también aportó su magia en El Pacto con el diseño coreográfico, siempre cuenta que Fosse les decía a sus bailarines que al danzar sientan que “ustedes tienen algo que el público quiere y saben que lo tienen pero no saben qué es”.
 
Acá ya sabemos que hay dos asesinos y un crímen… pero no sabe el porqué Si quieren saberlo, los esperamos.
 
Nos vemos en el estreno. Mil gracias.

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