“LES MISÉRABLES” (Brasil) – La emoción convertida en musical por Hernán Espinosa

Damos una calurosa bienvenida a Hernán Espinosa, el gran Hacedor de los musicales en la provincia de Córdoba, quien nos comentará de su viaje a los musicales de Sao Paulo, una de las mecas importantes del teatro musical sudamericano.

A esta primera entrega de LOS MISERABLES, le seguirá una entrevista con Daniel Diges, el español que asume el rol de Valjean en esta versión brasilera y los comentarios y crítica sobre la puesta de “RENT”.

Musicales BAires el único portal que se dedica exclusivamente al Teatro Musical Argentino, abre hoy una nueva puerta hacia el Musical  de Sudamérica.

 


 

Se dice que a Víctor Hugo no le agradaba que tomaran sus historias como base para una obra musical.

Son conocidos los dolores de cabeza que tuvo que soportar el pobre Giuseppe Verdi para que el afamado escritor francés le cediera los derechos de su obra Le roi s´amuse, cosa que nunca hizo.

Esta actitud obligó al compositor y a su libretista a variar considerablemente la base argumental del drama, dándolo a conocer al mundo bajo la forma de la ópera Rigoletto.

Muchos años después del estreno y con un litigio de por medio sobre los derechos de autor, Hugo finalmente accedió a ver la ópera y quedó encantado con ella, especialmente con la pieza “Bella figlia dell´amore”, interpretada por los cuatro protagonistas, que logró arrancarle lágrimas de emoción.

Bien. Estamos seguros de que el padre del Romanticismo francés también hubiera llorado de haber podido presenciar el final del primer acto de la versión cuasi operística de su novela Los miserables.

Solo que, en este caso, no son cuatro los personajes que cantan sus pasiones individuales, como en Rigoletto; esta vez son ocho, más todo un pueblo embravecido y la presencia no física pero sí musical de un personaje (Fantine), cuya canción propia es una de las bases armónicas de este concertante contemporáneo apodado “One day more”, verdadera joya del teatro musical y uno de los finales de primer acto más memorables en la historia del género.

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Nueva majestuosidad escénica

Pero no hace falta esperar a que termine el primer acto para comprobar que Les Misérables es una obra maestra.

Desde los primeros acordes de la obertura, imponentes y agobiantes, el público comprende por qué este musical es uno de los más longevos y queridos por espectadores de todo el mundo, quienes han amado tanto su versión londinense original de 1986, como la reimaginada en ocasión del aniversario número 25.

Es esta última visión la que el Teatro Renault de Sao Paulo acoge en su escenario desde el pasado 10 de marzo, a 16 años del primer montaje brasilero.

Si bien la puesta originaria impactaba con el ingenioso recurso del escenario giratorio y las enormes masas de hierro que parecían tener vida propia al convertirse en las famosas barricadas, dejando boquiabierta a la platea, esta nueva propuesta escénica no defrauda en absoluto. Es más, constituye verdaderamente una aproximación más moderna y hasta cinematográfica, haciendo uso de efectivas proyecciones inspiradas en bocetos gráficos del propio Victor Hugo.

Cada vez que algún espectador memorioso ose pensar en la frase: “no tan buena como la original”, esta renovada producción lo cachetea de lleno como diciéndole: “Shhh, callate y mirá”, no teniendo más opción que caer rendido como un niño que vuelve a escuchar su cuento favorito, contado de otra forma.

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A flor de piel

Y en este nuevo contar, se advierte también un claro propósito de encarar los clásicos personajes desde una perspectiva más descarnada y menos edulcorada que en versiones pasadas. Prueba de esto es la ciclópea composición que ofrece el español Daniel Diges, quien vuelve a encarnar a Jean Valjean (lo hizo en su tierra natal años atrás), dotando a su criatura de una ferocidad interpretativa brutal en las primeras escenas, desbordando de venganza y odio hacia el mundo, sabiendo dosificar su actuación con la medida justa de dulzura y piedad al transcurrir el relato, logrando con su admirable rango vocal el mejor momento de la noche al abordar  “Deus do céu” (“Bring him home”).

Perfecto contrapunto ofrece el experimentado Nando Pradho como el atormentado inspector Javert. Un verdadero león enfurecido e implacable, el actor no duda en poner su voz íntegramente al servicio de la situación que atraviesa su personaje, aún desafiando las reglas de cualquier técnica vocal correcta, como queda demostrado en el dramático pasaje final de su historia…

Los estudiantes Marius y Enjolras son interpretados con corrección por Filipe Bragança (¡de tan solo 16 años!) y Pedro Caetano, quien a pesar de contar con una imponente presencia escénica, no logra otorgarle a su líder revolucionario la pasión necesaria que requiere el papel.

Entre las mujeres, Kacau Gomes consigue transmitir con eficacia todo el sufrimiento y decadencia que precisa Fantine, mientras que Clara Verdier sale airosa con su Cosette, el rol tal vez más ingrato de la obra. Por el contrario, la Eponine de Laura Lobo (diminuta en tamaño pero gigante en talento) se ve perjudicada por esta decisión de la que hablábamos antes, la de volver más agresivos a los personajes, ya que cuesta encariñarse con esta jovencita de gestos toscos y modales bruscos, aun clamando lastimosamente que ama en secreto a Marius en la célebre “So pra mim” (“On my own”).

Párrafo aparte merecen los odiosos Thénardiers a cargo de una desopilante Andrezza Massei, quien arranca risas cómodamente, y de Ivan Parente, verdadera bestia del escenario que aporta temperatura teatral al espectáculo. Decir que esta dupla es la encargada de ofrecer el “comic relief” tan necesario en una obra así de oscura es caer en lo obvio. Pero si lo pensamos detenidamente, deberían ser los personajes que más angustia nos generen, ya que representan todo lo que está mal y desviado en la sociedad actual así como en la que supo observar el autor en su tiempo.

La escena de la boda, lejos de ser liviana, debería provocarnos un estupor agridulce al comprobar que, al fin y al cabo, vivimos en un mundo en donde pareciera ser que los que triunfan no son los buenos, si no aquellos que saben sacar provecho de la miseria ajena.

En este sentido, el musical rescata de su fuente original esa sensación de desesperanza provocada por las muertes ¿inútiles? de esos niños en las barricadas, representada no solo en la lúgubre “Tantas Mesas e Cadeiras” (“Empty Chairs at Empty Tables”), sino también en el descarnado discurso no pesimista, realista,  de un personaje en particular: el estudiante Grantaire (magníficamente encarnado por Bruno Sigrist), el único que lo comprende todo.

En suma, con una mayor fidelidad al espíritu de Hugo (¡hasta aparece el pequeño Gervais durante el soliloquio de Valjean!), valiéndose de una factura técnica impecable, de un elenco protagónico sólido y de un enérgico ensamble, esta nueva producción brasilera de Les Misérables está llamada a permanecer en la memoria y en los corazones de los espectadores por muchos años a venir.-

Hernán Espinosa

 

LES MISERABLES – ***** Excelente
 
Musical de Alain Boublil y Claude Michel-Shoenberg
Dirección: Laurence Connor y James Powell
Producción: Cameron Mackintosh y T4f Brasil
Teatro Renault – San Pablo

Fotos Gentileza Marcos Mesquita (cortesía T4f Brasil)

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