Crítica – “MAMAPUNK” – ****Muy Buena por Mónica Berman

Mamapunk conlleva un subtítulo: antiópera. Un prefijo que significa “oposición” se inscribe ante un género reconocible. El alcance de esta inscripción será amplio y potente porque jugará en todos los rincones de la propuesta escénica.

El escenario está ocupado de manera amplia, incluso hacia arriba, ¿qué es aquello que lo ocupa? Difícil de distinguir, se observan recortes geométricos, superpuestos que, es evidente, renuncian a la representación figurativa, como corresponde al sistema que se construye. El centro se transformará en pantalla.

Inspirado en la figura de Nina Hagen, artista de la vanguardia alemana, Karina K se propone un desafío fantástico porque no hay una búsqueda de imitación, sino la construcción de un personaje de manera lúdica y variada. Uno o muchos, tal vez. Nina Hagen es la referencia constante, pero sobre esa constante aparecen dibujadas con claridad una serie de variables que se perciben en los juegos vocales, en los cambios de vestuario, en los cambios de ideas, en las elecciones musicales. El cruce entre el canto lírico y el punk, pero también la selección de lo que se canta y el modo de hacerlo.

Si el planteo del personaje- persona es transgresor, la puesta agarra el guante y lleva esa bandera en toda su amplitud. Eso hace que Mamapunk sea una obra sólida, bella y coherente. Lo es en el modo de funcionamiento eficaz y magnífico de la banda, en las consignas que se ponen en juego porque la obra se pronuncia a favor de ciertas causas, en su virulencia crítica que no es eminentemente verbal. Cuando se critica la superficialidad en ciertos contextos se lo hace desde una parodia que incluye un modo de cantar, los gestos, el vestuario, el peinado, la iluminación, todos los elementos escénicos se conjugan para ir en la misma dirección.

Mamapunk es un musical de altísima calidad. Karina K pone en escena un trabajo actoral y vocal definitivamente brillante. Es notable lo que puede hacer con su voz. Si la ruptura está en la propuesta temática, también lo está en el planteo vocal. Por su parte, el personaje de Cosma, construido por Cynthia Manzi, es magnífico. Un lujo ver su trabajo en escena. La precisión de sus movimientos, sus gestos, su despliegue vocal. Al lado de una intérprete excelente como Karina K, Cynthia Manzi no desdibuja su talento en absoluto. Conforman una dupla fantástica.

El diseño de luces de Gonzalo Córdova también merece un comentario específico, la iluminación es parte de la incidencia dramatúrgica que interviene en la puesta: la combinación de los colores, las focalizaciones, los contrastes. El personaje mítico y transgresor de Nina Hagen tiene aquí una puesta estallada y a su altura.

Mónica Berman

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