Crítica – “LA DESGRACIA” – ****Muy Buena

Un éxito de público, no tanto por publicidad sino por el boca en boca.

Y sí, cuando una obra es sólida, entretenida y está bien contada, la gente de teatro no se la quiere perder.

Lejos de la calle Corrientes, en el Galpón de Guevara, bien lejos del circuito comercial aunque sin nada que envidiarle, cada lunes se presenta La Desgracia con localidades agotadas.

El acierto está en un muy buen guión creativo y original sumado a un excelente trabajo de dirección actoral y coreográfica, todo a cargo de una misma persona, Juan Martín Delgado, a partir de un proyecto de tesis presentado a la Bienal de Arte Joven, de donde salieron otras genialidades, como Los Monstruos.

La otra clave de este suceso está en la banda de ocho músicos, con dirección magistral de Francisco Martínez Castro. La interpretación y arreglos musicales son impecables y las canciones, en un amplio repertorio de ritmos, pegadizas y potentes, provocan que uno no deje de sacudirse en la butaca.

No es fácil describir todas las sensaciones que produce esta puesta. Las actuaciones y entrega de todo el elenco son una genialidad y reflejan el enorme compromiso de dirección y trabajo en equipo.

Las coreografías super ajustadas, las escenas de tap, bellas y sutiles, dentro del vértigo y energía de la obra que no da respiro en la hora y media que transcurre.

Dominan el desparpajo y la ironía en diferentes planos de interpretación. Por debajo de las carcajadas que arrancan los continuos gags, se juegan temas profundos que nos conmueven y no nos dejan indiferentes.

Mariano Condoluci, otro joven talento en plena revelación, abre la obra como la enfermera Nora, comodísimo en ese exigido rol y con un dominio extraordinario físico y vocal. Su personaje, disparatado y provocador, muestra a un actor que no deja de crecer y asombrar.

Andrea Lovera, como la intendente Leonor, vuelve a sorprender con su gran consistencia, extremo histrionismo y su voz intensa y llena de matices que demuestra una vez más la gran actriz que es.

Patricio Witis, el doctor, artífice junto con la intendente de la terrible desgracia que asuela al pueblo, impacta con su enorme fuerza actoral y vocal. Ya lo vimos este año en Jekyll & Hyde, pero en este rol el despliegue y crecimiento es inmenso.

Belén Ucar, como Anita, arrolladora en su rol de hija de la intendente. Demuestra un sólido trabajo con muchísimo compromiso físico, con situaciones tan realistas que por momentos llega a inquietar al espectador que no puede permanecer indiferente. Quizá este punto es el que genera cierta incomodidad en tiempos de reflexión frente a la violencia de género.

Brillantes Micaela Romano, como Samanta y mención especial para Nahuel Adhami como el delirante cura de pueblo. Junto a ellos, todos en el elenco son protagonistas. Todos ellos impecablemente ensamblados con un timing perfecto donde se luce al extremo el trabajo de dirección.

Excelente diseño de luces y sonido. Muy destacable este último, en tiempos de micrófonos que acoplan y refritan y deslucen tanto esfuerzo.

Muy buena puesta. Un delirio muy bien urdido y mejor contado. Con todas las funciones que quedan agotadas ya, es de esperar que no baje de cartel.

Cecilia Vidaurreta

 

“LA DESGRACIA” LOCALIDADES AGOTADAS HASTA OCTUBRE !!! Lunes 21.00 hs. Galpón de Guevara

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