Crítica de la película “YO SOY ASI, TITA DE BUENOS AIRES” por Mónica Berman

 “(…) las primeras palabras cortan el hilo virtual de un relato sin origen. Esa arbitrariedad del comienzo (…)” afirma Roland Barthes.  Empezar a escribir de Yo soy así, Tita de Buenos Aires  también implica elegir la arbitrariedad. En el comienzo y en el resto. Toda lectura siempre es un recorte.

Cuando se ponen en juego personajes con referente real, el entramado de la ficción se complejiza. Y se vuelve, también, más apasionante. Teresa Costantini elige un personaje que atraviesa el siglo veinte de nuestra historia. Uno de esos seres imborrables de la historia porteña.  Y mujer. Digamos que las mujeres han tenido menos autores que las escriban (entendiendo “escribir” en sentido amplio).  Así que cada decisión, deja una fuerte impronta.  Tita Merello tiene doble anclaje, por un lado, un existente, con sus datos biográficos precisos, con su tejido de relaciones y de acontecimientos, con su incidencia en la vida del espectáculo  pero, además, es un personaje. Ocupa un lugar de representación, no solo en relación con sus personajes de ficción, sino en tanto figura pública, no hay modo de pensar a un  artista sino es como un personaje posible.

Tita inscribe sus inicios, los momentos previos en el que todavía no era Tita sino Laura.  La selección de los momentos a relatar permite claramente enterrar las raíces de manera profunda para que el personaje se sostenga. En una lógica sinécdoque, el recorte justifica y naturaliza la resistencia del personaje. Y construye empatía de una manera profundamente efectiva.  Los espectadores vemos crear y crecer a ese personaje que irá deviniendo en personaje público.

El mundo lúgubre de su incursión como ¿artista? no por decisión vocacional sino para calmar el hambre, el vínculo con su amiga una Andrea Pietra fantástica, la decisión de elegir ciertos tangos superpuestos con la imagen de la violencia inscripta en el cuerpo de la mujer.  La belleza de la fotografía en ese submundo oscuro…

Entiéndase que cada cosa que se cuenta es una decisión. Como el vínculo que se establece entre ella y Simón, Mario Pasik que propone un personaje de aquellos a los que habrá que coleccionar para la historia de nuestro cine. La ternura con el que está construido ese Simón es responsabilidad compartida entre  el actor y el guión. Porque se elige contar la secuencia en que él se hace cargo de que ella abandone su analfabetismo.  Y el escenario, lejos de ser un “bulín” es un espacio con una amplia biblioteca. Cada pincelada sobre los personajes los dibuja con economía y efectividad.

Veremos el comienzo del éxito, su posición de resistencia, siempre. La mujer fuerte en la adversidad. Y la postura generosa en relación con su entorno.

A eso se le suma la selección de los tangos que se cantan, los “personajes históricos” que la rodean (sus amigos, Enrique y Hugo) y una perspectiva en el modo de retratar a quien fue su pareja, Luis Sandrini.  Teresa Costantini propone a la mujer que se queda cuando él se va a España porque tiene un contrato para Filomena Marturano (y no a la que lo acompaña a México).   Una mujer que se hace a sí misma, que toma sus propias decisiones, que no se olvida de quienes la ayudaron (otra escena entre Tita y Simón que será para la antología del cine vernáculo). Pero también una mujer que elige con quién estar y cuándo y que vive su educación sentimental y sexual sin culpa y con goce.  Muy interesante es lo que se cuenta en el orden de lo político (no vamos a adelantar un diálogo pero su encuentro con Eva está desplazado del estereotipo), de la misma manera que el duro camino de los artistas proscriptos y de su terminante afirmación, que de hambre no se piensa morir.

Todos y cada uno de los personajes están  sostenidos con actuaciones impecables;  algunas memorables, como la de Esther Goris.  Mercedes Funes construye una Tita Merello hermosa, potente, que contagia energía, que sabe trabajar con el ritmo y con las gradaciones. Que logra el equilibrio entre la ficción que construye y el referente al cual remite (la propia Tita Merello).

Yo soy así, Tita de Buenos Aires  es una película muy bella y muy vigorosa que construye de manera profundamente humana un personaje mítico de nuestra historia. Una de esas películas que no hay que dejar de ver.

Mónica Berman

Título: Yo soy así, Tita de Buenos Aires
Pais: Argentina
Productora: Buenos Aires Producciones
Guión y Dirección: Teresa Costantini
Producción ejecutiva: Margarita Gomez
Asistente de dirección: Carlos Gil
Director de fotografía: Hugo Colace
Director de Arte: Walter Cornas y Juan Cavia
Director de sonido: Carlos Abbate
Edición: Laura Bua
Música: Osvaldo Montes
Vestuario: Julio Suarez
Maquillaje: Mariangeles Capparelli
Peinados: Jorge Palacios.
Elenco: Mercedes Funes, Damian De Santo, Esther Goris, Mario Pasik, Ludovico di Santo y Andrea Pietra, Soledad Fandiño y Enrique Liporace.

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