“TANGO VILLERO”

Intérprete: Sebastián Ziliotto
Dirección musical y arreglos: Mariano Frumemto
Piano: Mariano Frumemto
Contrabajo: Nicolás Radicchi
Bandoneón: Jorge Sequeira
Vestuario: Alina Paz Atorres Claro
Diseño, fotografía y audiovisual: Pamela Dávalos
Coreografía: Anita Guitierrez
Productor ejecutivo: Pato Rébora
Producción musical: Jorge Soldera
Dirección y Puesta en escena: Gabriel Villalba
Dirección general: Sebastián Ziliotto
 
En el ámbito de final de fiesta es que se genera este universo donde se mezcla la nostalgia de lo acabado y lo festivo de los buenos tiempos.

Tango villero es  el punto de unión de dos ámbitos que se crearon en tiempos muy lejanos entre si pero que tiene mucho en común la orilla, el borde, la periferia con todo lo que eso implica. Su propio dialecto, los códigos, su lunfardo en su forma más tradicional y su forma más reciente pero aun así entendiendo esto como una forma clandestina y particular de comunicarse.

El tango Se trató de una música eminentemente popular, rechazada y prohibida por las clases altas y la Iglesia Católica, por lo que se desarrolló en los barrios pobres de los suburbios (los arrabales), los puertos, los prostíbulos, los bodegones y las cárceles, donde confluían los inmigrantes. Hasta llegar a ser patrimonio nacional en nuestros tiempos

La denominación “cumbia villera” aparece en nuestro país para identificar a una música cuyos intérpretes y letras pertenecen al mundo de las “villas de emergencia”, grupos poblacionales que se caracterizan por el bajo nivel socio-económico. La cumbia es periferia y pobreza, pero también puede ser entendida como resistencia y riqueza. Y si es así, la cumbia deja de ser lo marginal y florece como un centro de invención de modos de vida que no se resignan a un sistema de expulsión y muerte. La diferencia esta en el sentido común, el lunfardo del tango, por más popular y de “bajo origen “que sea, ya está aceptado y ya nadie ni siquiera lo duda. La cumbia villera, todavía es nueva y aunque todos la bailan y se divierten, todavía sigue siendo discriminada. Pero no por mucho tiempo.

El sentimiento de permanencia que emiten estos dos ritmos es, también, un gena punto de conexión ente ellos. El barrio, la madre, el amor, el sexo y las drogas son componentes esenciales en ellos, haciendo de esto un mundo compartido .No escapa a esto la imagen que construyen de sus mujeres las cuales pueden ser traicioneras, infieles, mentirosas; están cosificadas. La única que escapa a esta imagen es la madre. 

Constructores de identidad es lo que ambos ritmos han generado, pueden ser descalificados por clases sociales o por gustos personales pero es innegable que han trazado un dibujo claro de sus universos.

Lo que fue villero hoy es patrimonio nacional, ahorremos tiempo.

Tango Villero.

Este espectáculo se origina en una noche de boliche donde bailando cumbia descubro que sus letras parecían a la de los tango, en sus formas, en su melancolía. De esta forma es que la empatía entre estos mundos se me expuso de manera creativa y sonora.

Teniendo en cuenta las  conexiones nombradas anteriormente  es que tango villero, lleva la prosa de la Villa al sonido del 2×4, una fusión que veía posible por sus orígenes.

Gracias a una  orquesta formada por un piano, contrabajo y bandoneón es que canciones  de “Damas Gratis”, “Flor de Piedra”, “Pibes chorros” entre otros como clásicos  de Gilda, Antonio Rios, Lia Crucet componen  el esqueleto de este espectáculo.

Brindando una nueva alternativa, un nuevo camino para estas canciones que desde el orillage brillan para poder lucir sus miserias.

 

Teatro El Estepario – Medrano 484 – CABA
Función: Domingo 26 de noviembre 20.00 hs
Localidades: $200, Jubilados y estudiantes $180

 

 

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