FEDERICO HERRERA (Director de Cautiva, El Musical) “Tenemos que lograr una identidad propia y dejar de querer ser Broadway”.

Musicales BAires – Estrenas “CAUTIVA”.  Contános del musical?

FEDERICO HERRERA – Cautiva transcurre en la Argentina de 1870, durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento.

Dos culturas se ven enfrentadas por el poder, las tierras y la mujer.

Mantenemos el lenguaje mapudungun de los pueblos originarios, la traducción de los diálogos será proyectada.

Queríamos conservar la lengua que se usó en la Patagonia de nuestro país y actualmente está en vías de desaparecer.

No pretendo hacer un documental de History Channel, ni dar una clase de historia, es mi versión de lo que ocurrió durante la Conquista del desierto.

Si bien hay una época bien marcada, nosotros creamos nuestra propia estética.

Cautiva es minimalista, toda la atención está centrada en los personajes, todos ellos son los protagonistas de esta historia.

 


 

MB – Como nació el proyecto?

FEDERICO – Me interesa mucho el pasado de nuestro país, hay mucho por contar y siempre imagino las historias  sobre un escenario.

Argentina tiene una lista larga de opciones para desarrollar en teatro musical. No todo es Evita, no todo es Camila O´Gorman.

Historias, leyendas, cuentos y mitos esperan de brazos abiertos.

Hay que aprovecharlo, es parte de nosotros. Tenemos que lograr una identidad propia y dejar de querer ser Broadway.

 


 

MB – Cómo encaraste el guión de la obra?

FEDERICO – Me impactó mucho el contraste de las mujeres de los pueblos originarios y las de Buenos Aires en 1870.

Ambos lados perjudicados por el hombre y el poder.

Estas mujeres vivieron en una época de enfrentamientos que muchos decidieron ocultar. Se borró la historia, borraron sus nombres.

Viajé a Bariloche y tras leer y escuchar distintos puntos de vista, nació la idea de Cautiva.

Escribí una obra de texto, había muy pocas canciones. No me creía el papel del nativo cantando, pero era un musical y es un código permitido en este rubro.

De a poco los personajes fueron cantando solos, su historia pedía ser escuchada.

En este musical no hay malos y buenos, aquí se enfrentan dos culturas bien distintas. El público decidirá quién es “la cautiva” en esta historia.

A principio de año, tuvimos la oportunidad de transcribir el libreto al sistema braille.

 


 

MB – Cómo elegiste el elenco?

FEDERICO – Se realizaron audiciones en mayo del 2016.

Fue muy difícil la selección. Me sorprendió la cantidad de gente talentosa que tiene este país.

Fue muy lindo reencontrarse con amigos y compañeros de antiguos musicales. Hay muchas ganas de hacer, muchas ganas de seguir creciendo.

Tengo una gran admiración por todos los que se presentaron, la predisposición fue enorme.

Actualmente cuento con un elenco privilegiado, que creyó ciegamente en el proyecto desde un principio y nunca abandonó el barco.

Nos costó mucho llegar donde estamos hoy. Tuvimos muchos “no” en el camino, y eso nos hizo más fuertes, nos unió como grupo. Estábamos listos para cualquier ola.

 


 

MB – Cómo comenzó tu vocación?

FEDERICO – Desde que tengo uso de razón que me gusta el teatro.

Mi abuela me llevaba a ver teatro para niños desde muy chico. Me enamoré de los títeres, de ese mundo imaginario que se creaba arriba del escenario. Quería ser parte de eso, quería quedarme arriba y no bajar.

No vengo de una familia de artistas, me cuesta mucho llevar a cabo un proyecto, pero siempre tengo apoyo incondicional de mi familia y amigos.

Cursé la Licenciatura en Artes del teatro en Buenos Aires y me fui a estudiar a Estados Unidos dirección y producción.

Allí trabajé en grandes producciones, pero decidí volver.

Acá está todo lo que quiero y necesito. Tras una importante intervención quirúrgica en el 2001, descubrí que el teatro es lo que me salvó, lo que me mantuvo a flote.

Agradezco a la vida que no conozco otro trabajo que no sea el teatro.

Hace más de doce años que trabajo en el colegio Northlands. Allí doy clases de teatro en inglés y obviamente estoy a cargo de los musicales.

Presenté desde teatro japonés Butoh, hasta Hairspray.

Es muy gratificante trabajar con adolescentes. Dos alumnas me ayudaron a escribir una de las canciones de Cautiva. Su pasión por este arte va más allá de lo imaginable.

 


 

MB – Cuantos musicales creaste?

FEDERICO – En Capital Federal ya son tres los que presenté.

Camila, en el Teatro La Comedia. Jack y las semillas mágicas en el Cubo y ahora Cautiva, en el Galpón de Guevara.

Hice muchos más en provincia.

El primero que escribí y dirigí fue en el 2001, se titulaba Cleopatra, el musical de un amor eterno. Tenía un elenco de treinta y tres actores, músicos en vivo y más de ciento cincuenta trajes. Con el tiempo uno va cambiando, me quedé con los elementos más útiles e indispensables.

También me volví muy detallista, sobreexigente, tal vez demasiado para mi gusto.

Envidio a los que pueden hacer tres o cuatro obras por año, yo estoy dos meses tratando de que quede bien un telón.

 


 

MB – Cómo ves el musical nacional?

FEDERICO – Con un gran potencial. Cada vez que termino con audiciones o empiezo con ensayos, veo el talento que tiene este país.

Los admiro realmente. Son artistas que dejan todo, viven corriendo de un lado para el otro las veinticuatro horas, pero siempre tienen energía extra para más.

Esta generación de artistas es la que nos va a sorprender con sus creaciones.

El mundo ya sabe que el artista argentino viene con sello de calidad. Acá primero se quiere crear, después piensa en lo económico.

Vivimos en una dieta difícil de explicar, nos llena más un aplauso que un billete.

 


 

MB – Cuáles son tus proyectos a futuro?

FEDERICO – Siempre digo que es el último musical que hago, pero saben que hay otro en camino. No me gusta encasillarme en el musical de adultos o en el teatro para chicos, me gusta experimentar, ir cambiando.

Quiero seguir apostando a nuestras historias. Me queda mucho camino por recorrer, por aprender y conocer.

 


 

MB – Cuál es tu consejo para las nuevas generaciones que se preparan para ser artistas?

FEDERICO – Que se animen, que miren hacia adelante y no duden en involucrarse en proyectos.

Hay muchas ganas de crear y de estar sobre un escenario.

Hay que seguir estudiando, entrenando, invertir tiempo y dinero en clases, talleres y seminarios.

Acompáñense y apóyense, el teatro musical es un grupo pequeño al cual le falta mucha unión. Estando solo, uno no llega a nada.

 

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