SANTIAGO ROSSO “Pepe ha sido enormemente generoso conmigo ya que podría haber llamado a cualquier otro músico.”.

Es el compositor de “LORD”. 

Una gran revelación en este 2017.

Conozcamos a Santiago Rosso.

 


 

Musicales BAires – Estrenaste “LORD”.  Contános del musical?

SANTIAGO ROSSO – Esta pieza habla del conflicto existencial del ser humano.

Habla de la vida y la muerte, del tiempo, el destino, el ser, el existir y de los temas centrales que una persona se cuestiona cuando empieza a pensar la angustia que nos genera vivir… o morir.

No por eso la obra es oscura o pesimista, al contrario es muy tierna y el gran acierto de Pepe es haber logrado un gran nivel de empatía en todos nosotros superando cualquier edad: todos sabemos que un día vamos a morir y nos preguntamos que estamos haciendo en el durante.

 


 

MB – Como llegaste al proyecto?

SANTIAGO – Conocía a Pepe por haber trabajo en sus obras en las orquestas de Angel Mahler.

Durante la última temporada de “Drácula”, él me contó que se habían separado de Ángel como dupla artística buscando nuevos rumbos y que había escrito una nueva obra.

A mi me pareció interesante pero nunca pensé que en el fondo me estaba proponiendo hacer la música.

Yo nunca había escrito nada y sigo pensando que podría haber llamado a cualquier otro músico probado en el área.

Pero las conversaciones que solíamos mantener sobre teatro y música despertaron su interés en ver que era lo que yo podía día hacer en ese terreno.

Tanto insistió Pepe (pese a mi reiterada negativa) que finalmente un día me anime a ir a su casa a trabajar sin mucha expectativa.

Ese día escribimos tres canciones. Y tres semanas después ya teníamos la primer versión de la obra. Te puedo decir que es bastante extraño para mi. Todo es muy mágico, yo soy el primero en asombrarse.

 


 

MB – Siendo tu primera composición, cómo encaraste la partitura de LORD ?

SANTIAGO – Trate de combinar los terrenos donde me siento muy seguro: como pianista mi amor a la música de cámara vocal e instrumental sobretodo de la música académica argentina, la pasión que me une al teatro desde niño y por último la arquitectura.

Desarrolle la idea de que la composición es poner “cosas” en un lugar y así lo hice.

Trabajé sobre un espacio sonoro recreando lo que yo interpreté que me pedía la dramaturgia de Pepe con un lenguaje nuestro, no sobre la forma sino sobre el contenido.

La obra abarca cantidad de aromas a géneros y ritmos pero siempre sobre una mirada nuestra.

Fui encontrando un lenguaje, una forma de decir las cosas en música.

Creo que logré escribir lo que a mi me gustaría escuchar en teatro.

Sin pretensiones, solo tratando de hacer lo que hay que hacer y de la mejor forma posible, artesanalmente.

La orquesta fue pensada pequeña, somos 7 músicos pero llevando al máximo las posibilidades expresivas de cada uno. Todos los instrumentos son acústicos.

 


 

MB – Cómo fue tu proceso creativo?

SANTIAGO – Todo el proceso fue con Pepe.

Nos juntábamos siempre en su casa a discutir cada detalle de la obra, cada personaje, cada situación, la curva dramática, etc.

En ese sentido es maravilloso tener un compañero así porque me ha permitido con toda generosidad opinar libremente sobre su texto y me ha dado la libertad de trabajar codo a codo. Es maravilloso.

Yo no entiendo que se pueda hacer de otra forma.

La primer versión la hicimos rápido pero las revisiones fueron muchísimas: volaron canciones, escenas, textos, incidentales, números completos pero siempre con la certeza de estar haciendo lo mejor por la obra que estábamos escribiendo.

Mas de una vez llegaba tarde a mi casa pensando en los bocetos que escribíamos y me quedaba hasta las 5 o 6 de la mañana desarrollando.

Se los mandaba a Pepe y al otro día amanecía con una propuesta de un texto o escena.

Realmente me siento muy afortunado de haber logrado esto porque mas allá de que Pepe hoy sea una personaje histórico, el mayor regalo es haber encontrado un compañero con el que funcionamos fantástico y nos entusiasmamos constantemente.

 


 

MB – Cómo fue la tarea junto a Pepe Cibrián?

SANTIAGO – Él es maravilloso. No para nunca. Es muy temperamental y yo también.

Escribiendo jugamos como niños, nos reímos y peleamos mucho. Pero es la pasión de trabajar y aunque nos llevamos 38 años hemos armado una amistad donde compartimos lo que nos pasa en la vida.

Ha sido enormemente generoso conmigo ya que insisto que podría haber llamado a cualquier otro músico.

Al menos un uno que por lo menos haya escrito algo!

Y su instinto le señalo que me insista para escribir. Por eso yo acepto que esto es el fruto de mi trabajo pero ese trabajo no seria posible sin Pepe. Le debo mucho y ahí deposito mi gratitud.

 


 

MB – Que sensación te dejó el estreno de LORD?

 

SANTIAGO – La sensación que me dejo es hermosa porque siento que gusto mucho.

Recibimos hermosas palabras de los colegas y el público.

En general todos hablan de un Pepe muy renovado y eso sorprende, del comienzo de un nuevo estilo.

El apostó a muchos cambios y la gente ha reaccionado fantástico.

 


 

MB – Seguirás por el camino de la composición ?

SANTIAGO – Con Pepe es un camino de ida. Ya estamos escribiendo la obra para el 2018.

 


 

MB – Cómo comenzó tu vocación?

SANTIAGO – De chico mi mamá me llevaba al teatro.

Ella colaboraba en el Teatro Municipal de Luján y comencé yendo en cochecito.

Allí vi cosas que me rompieron la cabeza y me generaron muchísima curiosidad por la música y la escena. Por eso pedí estudiar piano porque me encantaba el instrumento.

Costo un poco ya que no tengo músicos en la familia pero se ve que la insistencia motivo a que me manden a estudiar.

Luego vino el conservatorio, la grandes maestras que tuve, la universidad, los primeros trabajos. Todo suma.

La vocación es una afirmación de todos los días, en cada trabajo o proyecto le haces un examen a la vocación.

 


 

MB – Trabajaste en musicales anteriormente?

SANTIAGO – Comencé con Gardelin en “La novicia rebelde, luego vino Master Class con Norma Aleandro en una de las experiencias escénicas mas fuertes.

Luego con Ángel Mahler en Dorian Gray y Drácula.

Dirigí los coros de Phantom con Juan Rodo, hice la dirección musical de “Noche de Paz” de Damian Mahler, de “Desbocado” de Leandro Gazzia, “La extraviada” de Alejandro Viola y la versión de “La importancia de llamarse Wilde” de Damián Iglesias.

 


 

MB – Que expectativas te genera este nuevo camino y cuáles son tus planes a futuro?

SANTIAGO – Este camino me genera las expectativas de poder criticar el género desde adentro y construir una propuesta estética alternativa.

Somos un país muy joven y tenemos que crear un teatro musical nacional que nos represente y que este construido desde nuestra identidad.

Es fantástico poder ver las obras de afuera aquí pero hay un quiebre enorme desde el lenguaje porque esa música esta escrita para otra lengua, para otra cultura, para otra realidad económica, para otras posibilidades interpretativas. Y eso no es mejor ni peor, simplemente es distinto.

Estamos construyendo nuestra identidad en ese terreno y humildemente pienso que nos falta un poco mas de tiempo.

 


 

MB – Qué consejo le dejarías a los nuevos jóvenes artistas? 

SANTIAGO – Si pienso es esa pregunta el que debería recibir consejos soy yo.

Si pienso en la respuesta diría que todo es la disciplina.

El trabajo es la base pero sin disciplina no hay resultados efectivos.

La suerte es el 1%, el talento el 9% y el 90% es tu esfuerzo, tu trabajo, tu humildad, tu deseo, tu voluntad y todo aquello que depende de vos y no de la “iluminación divina” o lo que llamamos “el destino”.

Siempre que veas a un artista antes que nada hay una persona normal como a cualquiera de nosotros que trabaja y transpira.

Yo soy pianista cuando toco el piano, después soy un ser de carne y hueso al que le pasan cosas.

El que se olvida o se corre de eso se pierde su propia realidad humana y en gran medida pierde su libertad.

 

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