GABRIEL GESTAL – “El Arte no solamente es una forma de expresión superadora, sino que también, es una forma de sanar”.

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 Hoy conocemos a uno de los destacados Hacedores del Teatro Musical Argentino.
Gabriel Gestal es músico, composito, director y arreglador coral, puestista, preparador vocal y maestro de técnica vocal.
 
El miércoles 19 de Octubre en Liberarte estrena “DISTÓPICO, Raramente un Musical” del que es parte del libro, música y dirección general.
Creador del Grupo La Cofradía.
Entre sus múltiples realizaciones en el arte teatral, fue asesor técnico vocal de “El Diluvio que Viene” (1992) ,”El Beso de la Mujer Araña” (1995), “Eva” (2008) y “Un día Nico se fue” (2013), entre muchas otras producciones.
 Creador del Coral Demos.

Musicales BAires – Estrenas “DISTOPICO…Raramente un musical”. Contános del musical y porque raramente?
 
GABRIEL GESTAL – En verdad, la aposición, “raramente un musical” tiene que ver con que Distópico es un Musical particular, por la temática que tiene como eje central.
 
Aquí, lo más importante pasa por el costado de la escisión que posee el protagonista, y es “raramente un musical” porque no hay musicales que, en nuestro país, se dediquen a sondear aquellos temas que son más preocupantes y menos conocidos de la Naturaleza Humana, salvo honrosas excepciones. Tal es el caso, por ejemplo, de la Esquizofrenia.
 
Distópico, genera una mirada un tanto más comprensiva y piadosa de aquello que juzgamos, de aquello para lo que trazamos un vínculo tan concreto, como lo es la salud, la enfermedad… Trae también la realidad de una sociedad que oprime, y la búsqueda de un éxito que no llega.
 
Básicamente, eso es Distópico. Y como se puede deducir perfectamente de lo antes dicho, los Musicales en la Argentina, tocan temas, en algunos casos, bastante superficiales, en otros casos pseudo-profundos, pero tocándolos igual desde la periferia.
 
Nosotros intentamos hacer un Musical que tenga un compromiso diferente, un compromiso que hable de aquellas cosas que nosotros, como grupo, tenemos ganas de hablar.
 

 
MB – Como nació el proyecto?
 
GABRIEL GESTAL – El proyecto nace a partir de una decisión de regresar a mis propias fuentes, en el sentido de haber hecho, de alguna manera, ya un largo camino. Y en un momento determinado particular de mi vida decidí dejar la gestión, la autogestión, el Teatro más experimental y adentrarme o ingresar en el aspecto más comercial.
 
Me fue bien, no tengo quejas, pero ahora decidí volver a gestar, y convoque 4 jóvenes de entre 21 y 23 años, para que pudiéramos desarrollar ésta idea que tenía.
 
El hablar de un tema tangencial, quizás para algunos hasta border. Y llevarlo arriba del escenario con toda la potencia que da la certeza, la convicción, la vocación.
 
Así que nació como nacen todas las cosas, casi desde un lugar buscado y casual, aunque aparezca como contradictorio. Y luego fue creciendo hasta transformarse en esto que en pocos días mas estaremos poniendo a consideración de los demás.
 

 
MB – Cómo encaraste el armado de la obra?
 
GABRIEL GESTAL – El armado de la Obra fue siendo casi del mismo modo que el armado del Libro. Una construcción de mecano, de pieza por pieza.
 
Es una obra muy compleja porque son 13 personajes.
 
Decidí realizar una puesta un tanto jugada, para eso había que encontrar un idioma que resultase muy claro desde lo expresivo. Una especie de juego de flashback o juego de líneas de tiempo rotas. Entonces, al principio costó que entendieran los actores, lo que estábamos buscando y haciendo. Pero después lo logramos con Flor Szklar, que es la Directora Adjunta.
 
A partir de eso, comenzamos a trabajar con los actores, en principio, con un trabajo de improvisación sobre escenas ya pautadas, y con mucho rigor físico para algunos de ellos.
 
Luego el libro sufrió modificaciones, porque decidimos que al haber estado inmersos seis meses en el trabajo de escritura junto al G5, necesitábamos alejarnos del material y encontrar una mirada menos comprometida con él; ya que, tal como diría Julio Chavez, “…aquel que es subjetivo, es tuerto, pero aquel que crea que es objetivo, es ciego…”.
 
Entonces, encontramos a alguien entrañable para mi. Un Maestro de Actores, un Director y Actor, Nicolas Dominici, con quién tengo el suficiente grado de confianza, como para que él pueda decirme todo aquello que nadie se atrevería a decirme, y yo pudiera escuchar todo aquello que nadie me hubiera podido decir también, porque no lo hubiese tolerado.
 
De manera que, sin competencias de por medio, él hizo un gran aporte al trabajo de la limpieza y el peinado del texto. Así que continuamos con la construcción, bloque por bloque.
 
Distópico tiene toda la esencia del Musical, en el sentido del idioma. Es una obra dramática con algunos toques de humor, y con una estructura muy particular. Rompiendo permanentemente la cuarta pared, y permitiendo así, un hecho sorpresivo. Que es en definitiva, aquello que sustenta y condiciona al Teatro. La ruptura como una forma vital del desarrollo del Hecho Artístico.
 

 

 
MB – Contanos sobre LA COFRADIA?
 
GABRIEL GESTAL – En verdad, La Cofradía, es un grupo que yo formé en el año 2002.
 
Es en Pro-Testa porque es en favor de la cabeza. No tiene nada que ver con una protesta social porque el Teatro es un acto de reacción, es un acto de liberación.
 
Aquel grupo tuvo su desarrollo más importante hasta el año 2008. Y luego, casi intestinamente, atraje a cuatro jóvenes a comienzo de este año, que estuvieron dispuestos a parecer y a ser eternos, como suelo decir, que son: Belén Grattoni, Victoria Municoy, Flor Szklar y Chacho Prunetti y así formamos el G5, que es la Usina de la creatividad y de desarrollo de la empresa que llamamos Cofradía en Pro-Testa, cooperativa con fines de lucro, jamás saciados.
 
Ese fue el nuevo envión, la nueva fortaleza que encontré para volver a reincidir en esto que es un camino habitual para mi., en donde hay momentos en los que me siento a descansar.
 
Creo que básicamente cualquier grupo que intente llegar a lograr una consideración en los demás, una consideración por lo menos honrosa, tiene que trabajar muchísimo antes, desde sus bases, para lograr resultados.
 
La Cofradía estuvo ligada y vinculada al Teatro Musical en aquella primera etapa, en musicales para adultos, tanto como infantiles.
 
La Cofradía tiene una historia, tiene un trabajo detrás, muy grande. Hay miles de personas que nos vieron trabajar en aquellos años, desde el 2002 hasta el 2008.
 
Hoy en día es un grupo renovado, reestablecido, y es, como digo, mi nueva-mente.
 
 

 
MB – Cómo ves el musical nacional?
 
GABRIEL GESTAL – En verdad, el Musical Nacional no puede separarse del Teatro Nacional. Y las expresiones artísticas, siguen siendo un emergente de las condiciones socio culturales , que nos vienen empujando a abismos y rescatando, a la vez, de esos saltos que no damos.
 
Creo que hay una gran avidez por parte de los Actores, Músicos, Compositores, Directores y Autores por realizar obras. Y creo que hay una cierta tendencia, tal vez, a que los temas que se utilicen sigan pasando por un costado excesivamente informal.
 
Por supuesto que hay honrosísimas excepciones. Pero considero que el Teatro está pasando por un momento de crisis, crisis de todo tipo, crisis de valores, crisis económica. Y entonces la emergencia supone parches, supone vendas y gasas, que ni siquiera terminan por ser un paliativo.
 
Hay poco rigor por el estudio, hay poco sentido de una mirada un poco más profunda de las cosas. Y entonces, los jóvenes comienzan a encontrar como una especie de disociación mental, una especie de esquizofrenia artística.
 
Entre la subsistencia, el deseo, la vocación… Y hay muchos intentos, pero estos no terminan de llegar más allá de eso. Por lo tanto, veo con preocupación la situación del Teatro en general y creo que cada vez se acerca más, a ese tiempo y a ese camino, que en la década del ’70 y el ’60 era tan principista y tan magnífico, como es el de la autogestión.
 
Como decía María Elena Walsh, “…Cartón pintado y un fondo musical…”, no hay mucho más que eso, hay que encontrar qué decir.
Lo más importante es lo que estoy diciendo, qué es lo que estoy contando. Y no la vanidad superficial y vacía, vacua de una necesidad de protagonismo.
 

 
MB – Cómo comenzó tu vocación?
 
GABRIEL GESTAL – Mi vocación, la verdad que supongo que comenzó como la vocación de casi todos, como una expresión de lo lúdico, como una manera de entender el día a día, como un hecho ficcional.
 
A los 5 años, estaba en el Teatro Nacional de Niños, que dirigía Blanca de la Vega, cantaba en el Coro Nacional de Niños, que dirigía Vilma Gorini de Teseo.
 
Cantaba en el colegio primario en el Conjunto Folclórico, en el secundario en un grupo ya de Proyección Folclórica.
 
Luego ingresé al Coro Municipal de La Matanza, y allí cante durante ocho años.
 
Comencé a estudiar Música en la Universidad Católica, en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, tomé mis clases de Teatro con Norma Aleandro, con María Luisa Gingles.
 
Luego de eso empecé a trabajar en el ’86 con Cibrián, en Los Borgia.
A partir de ahí el camino fue primero el coral. Cree y dirigí el Coral Demos, los Coros Estables de la Biblioteca Nacional y después el Coro de la Universidad Nacional de La Matanza también.
 
Con el Demos hicimos un camino muy importante dentro de la Música Popular, y a partir de ese momento, ya estaba dando clases de armonía, audioperceptiva, y de canto, y nunca más me aparté de ese camino, digamos, es algo natural para mi.
 
Creo que la Música, el Teatro y las palabras, aparecieron mucho antes, que el propio deseo. Por lo tanto, es un paisaje conocido y reconocido.
 
Vaya también en esta respuesta un recuerdo a mi madre, que era una fenomenal cantante, pero que nunca logró poder hacer aquello que quería ser. Vaya uno a saber como pensaba hace 58 años, una chica de 22 años, que se casaba y que tenía un hijo.
 
Pero creo que mi vocación básicamente es esa, fue esa. Y siempre muy osilante, como dije antes, entre la importancia de la palabra y la importancia de la música.
 

 
 
MB – Qué artistas macaron tu carrera?
 
GABRIEL GESTAL – A ver, es muy difícil pensar en cuales artistas marcaron mi carrera, pero si tengo que decir que la primera vez que escuché Albinoni, Piazzolla, la primera vez que vi un cuadro de Miró o de Van Gogh, podríamos pensar entonces, en que la primer lectura de Cortázar o de José Mauro de Vasconcelos o Elsa Bornermann, fueron marcando mi camino, diría que sí.
 
Aquellos que tuvieron una incidencia directa por situaciones fortuitas, tuve la fortuna de vincularme con muchas personas trascendentes para la historia de la cultura mundial, no solamente Argentina.
 
El caso de Borges, Ástor Piazzolla, Horacio Ferrer, de cada uno.
 
Sería injusto mencionar alguno, porque cada quien de aquellos, que tuve la oportunidad de frecuentar, o con quién pude trabajar, fueron dejando en mi algo.
 
Siempre les digo a mis alumnos, que uno aprende por imitación o por oposición. Creo que una de las maneras esenciales que nosotros podemos encontrar para nuestro desarrollo es tener un juicio crítico, un pensamiento propio, si es que esto es posible.
 
Y poder generar (que es una idea que me gusta mucho), el caos en el cerebro del alumno, y a partir de eso, acompañar ese caos.
Si esto es así, muchas personas influyeron a lo largo de su vida en mi. Por imitación, como dije antes, o por oposición.
 
Debo decir que yo no sé separar muy claramente aquello que tenga que ver con una admiración visceral, intelectual y emotiva con lo que supone mi propia formación. Aquello que admiro me toca, me modifica, me transversaliza, me penetra, y sale de allí a un nuevo lugar, mi camino.
 
Héctor Stamponi, con quién tuve el enorme placer de poder cantar durante casi un año en Café Homero, Alberto Favero, un prócer del Teatro Musical Argentino, un compositor absolutamente fuera de lo habitual, y que según creo, no termina de tener el reconocimiento, que en nuestro país, debería tener. En mi trabajo en Eva, como Director Vocal, viendo trabajar a Nacha Guevara, el sentir que lo que decía me importaba.
 
Pero fueron muchos, y creo que de eso se trata este viaje. Es un viaje que no tiene una conclusión, una llegada, que lo importante es transitarlo, sin saber realmente dónde termina. Porque en verdad, creo que casi ninguna de las personas que pueda estar leyendo esto, puedan tener en claro donde terminan sus caminos. Tenemos unas pocas certezas, y lo que hay que tratar de ir, es haciendo que este viaje se transforme en lo más entretenido, lo más placentero y lo más consciente posible.
 
Julio Chavez influye en mi también, mucho. He tenido la fortuna, o no sé, la búsqueda, de haberme encontrado con muchas personas de quien he podido tomar ideas… William Hurt, luego de ganar el Oscar con El Beso de la Mujer Araña, dijo “…que la importancia de un Director en su vida, es encontrar las mentiras que él lleva en su garganta y quitárselas…” Si es por eso, yo he encontrado varios directores que en mi vida, han encontrado mis mentiras y me las han quitado.
 

 

MB – Cuáles son tus proyectos a futuro?

GABRIEL GESTAL – Mi proyecto más importante, es seguir teniendo proyectos, generando proyectos.

Continúo dando clases en la Escuela de Teatro Musical Fundación Julio Bocca, en el CIPAE, junto a Juan Mallach. Formando, en mi estudio, decenas de cantantes y actores.
Tenemos, con La Cofradía, por delante 2 proyectos. Un infantil, y reestrenar “Che Guevara, Cuadros de la Historia”, que es un Musical que amo profundamente, y que tiene un soporte muy importante detrás, de mucho talento. Y seguir intentando por todos los medios, encontrar las respuestas a la recurrencia de mis preguntas.
El Arte no solamente es una forma de expresión superadora, sino que también, es una forma de sanar. Y necesito sanar de todo aquello que nos hostiga cotidianamente, y de todo aquello que como enigma de nuestro camino tenemos.

 

 
MB – Cuál es tu consejo para las nuevas generaciones que se preparan para ser artistas?
 
GABRIEL GESTAL – En verdad, no considero que pueda dar consejos, solamente tener algún grado de reflexión.
 
Creo que los jóvenes deben entender que el Teatro solo se sostiene a partir del conocimiento, preguntándonos, por qué queremos hacer Teatro, cuál es nuestra decisión, y a partir de ahí, encontrar una especie de contrato interno con el estudio y con el conocimiento.
 
Siempre digo que a un artista se le nota todo lo que sabe cuando sube a un escenario, pero también se le nota todo lo que no sabe. Por lo cuál, creo que hay que tener más apego por el estudio, el entrenamiento y el trabajo. Y menos apego por las vanidades, los egos, el narcisismo.
 
El Teatro es un movilizador y un modificador social. Y cuando no, es una caricatura cruel, y una masturbación estética.
Algunos lo llaman entretenimiento. Para mi, es superflua esa definición, vacía esa denominación. El Teatro no sólo es un Hecho Vivo, sino que hoy en día y desde hace muchísimo tiempo, es un Acto Heroico.
 
Lo que la gente habitualmente llama talento, es un conjunto de habilidades aprendidas o innatas. Para mi el verdadero talento es el sacrificio, el esfuerzo, la dedicación, la superación, la comprensión y el cuestionamiento.
 
Ese es el talento que va a darnos la capacidad de poder invertir nuestra vida en ser Artistas. Hay que buscar a través de la autogestión, el camino del compromiso, y hay que olvidarse de buscar resultados económicos a partir de hacer Arte. Eso llega solamente como consecuencia de todo lo antes dicho.
 
El escenario es un premio para un Artista, y el tenerlo, supone estar a la altura. El estudio entonces, es la forma de alcanzar esa cima.
 
 

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